El centro Santiago Ramón y Cajal, actualmente el único recurso público de estas características en la localidad, registra una ocupación de 161 estudiantes. Esta cifra supera significativamente su capacidad original, diseñada para albergar a 120 alumnos, lo que ha generado una creciente preocupación entre las familias y el consistorio local.
La administración municipal ha señalado que la división constante de espacios mediante tabiques para intentar absorber la demanda ha provocado una reducción progresiva del tamaño de las aulas. Esta situación, según denuncian los afectados, impacta directamente en la calidad educativa y en la atención personalizada que requieren los menores con necesidades especiales.
Además de la creación de un nuevo centro, el Gobierno local ha instado a incrementar la inversión y los recursos humanos en las aulas específicas integradas en centros ordinarios, como los colegios Ortiz Echagüe y Santa Margarita. El objetivo es ofrecer alternativas reales y suficientes para las familias ante el aumento de diagnósticos tempranos en toda la región.




