La noche en el centro comercial Tres Aguas de Alcorcón se tornó inusual cuando un guardia de seguridad y un periodista se dispusieron a investigar extraños sucesos. Según el relato del vigilante, desde las tres de la madrugada se oían pasos apresurados y objetos que aparecían cambiados de lugar, sin que se lograra identificar al responsable.
Al acercarse a un escaparate de electrónica, uno de los presentes comenzó a grabar con su teléfono. De repente, un golpe seco resonó en el interior de la tienda. La lámpara del expositor se balanceó y trozos de yeso cayeron del techo. La imagen de la pantalla se volvió granulada, sugiriendo interferencias.
“"Mire la pantalla."
Al enfocar hacia el interior, se percibió una pequeña silueta de piel roja y cabeza desproporcionada, inmóvil tras el mostrador. Inesperadamente, un televisor se encendió solo, emitiendo un programa antiguo. En el rótulo digital del escaparate apareció un mensaje: «Gracias por venir a mirar, me dijeron que vendrías».
“"¿Quién eres?"
“"Alguien que tenía curiosidad por conocerte."
Tras un silencio, un expositor publicitario se desplomó. Algo cruzó a gran velocidad delante de ellos: una criatura diminuta, apenas más alta que una botella, que sonrió con una mueca y huyó hacia los conductos de ventilación, desapareciendo por uno sin rejilla.
“"Eres famoso entre nosotros, José Luis. Volveremos a vernos."
Al amanecer, el periodista abandonó el centro comercial sin haber resuelto el misterio. Desde entonces, los extraños ruidos cesaron en el establecimiento.




