La administración local ha ordenado la suspensión inmediata de la actividad en el centro tras constatar, mediante una inspección, que el inmueble incumplía la normativa municipal vigente. Según fuentes municipales, la instalación se abrió en una vivienda unifamiliar sin haber notificado previamente al consistorio ni haber obtenido los permisos necesarios para este tipo de uso.
El equipo de gobierno local ha subrayado que esta medida responde estrictamente al cumplimiento de la legalidad urbanística y administrativa. El consistorio ha insistido en que cualquier actividad, ya sea comercial o de servicios, debe ajustarse a los requisitos técnicos y legales que se exigen a cualquier particular o entidad en el municipio de Pinto.
El Ejecutivo central dispone ahora de un periodo de sesenta días para presentar la documentación en regla. En caso de que no se subsanen las deficiencias detectadas en este plazo, el Ayuntamiento procederá al cierre definitivo de la instalación para garantizar el respeto a las normas municipales.




