El Teatro Bellas Artes acoge nuevamente a un destacado intérprete que, en esta ocasión, recrea la figura de un amigo y colega fundamental en su trayectoria. El actor, originario de Chinchón, se enfrenta en solitario a un texto que él mismo ha adaptado de las memorias de su compañero, tituladas El tiempo amarillo.
Estas memorias no solo desvelan episodios personales y profesionales del autor, sino que también ofrecen un vívido retrato del Madrid de la Segunda República, la Guerra Civil y la posguerra. La obra, que ya inspiró un montaje anterior hace cinco años en el teatro de la plaza de Colón, se presenta ahora como un espectáculo completo tras una exitosa gira por España.
“"El escritor Delibes me enseñó a mirar, el cómico Fernán-Gómez, a escuchar."
La profunda amistad entre ambos artistas, forjada a lo largo de muchos años, permite al actor abordar esta recreación con un conocimiento íntimo de la historia. El espectáculo fusiona las voces de ambos protagonistas, con resonancias de las mujeres que fueron cruciales en sus vidas durante la adolescencia y el paso a la juventud. El actor recuerda haber protagonizado El viaje a ninguna parte, una obra que su colega escribió y dirigió, narrando las vicisitudes de las compañías teatrales ambulantes y su confrontación con el auge del cine.
El cine fue un punto de unión clave para estos dos artistas, tanto en su faceta de actores como de directores. Mientras uno alcanzó el reconocimiento como una de las grandes personalidades españolas del siglo XX, el otro, cercano a los noventa años, goza desde hace décadas del aplauso unánime de crítica y público. Incansable, el actor recorre las capitales españolas con este homenaje dramatizado a un hombre que ejerció una gran influencia en su vida. La obra El hijo de la cómica se representará en el Teatro Bellas Artes hasta el 28 de junio.




