El ejercicio, llevado a cabo en la compleja Cueva del Reguerillo, tuvo como objetivo entrenar técnicas avanzadas de rescate en cavidades. Esta iniciativa se enmarca en un convenio de colaboración entre la Agencia de Seguridad y Emergencias Madrid 112 y la Federación Madrileña de Espeleología, buscando fortalecer la preparación ante situaciones de riesgo.
Las operaciones en entornos subterráneos presentan desafíos únicos, como la escasa visibilidad, la dificultad de acceso y la posible presencia de atmósferas con bajos niveles de oxígeno. Por ello, los profesionales emplearon equipos de protección respiratoria y detectores de gases, simulando condiciones reales de emergencia para garantizar una respuesta efectiva.
El simulacro se inició con la alerta de un espeleólogo que, tras conseguir salir al exterior, informó al 112 sobre varias personas atrapadas con posibles lesiones. Esta situación activó un dispositivo de emergencia completo, que incluyó la instalación de un puesto de mando avanzado cerca del Pontón de la Oliva para coordinar la entrada de los equipos a la cavidad.
Los especialistas accedieron con información limitada sobre la ubicación y el estado de los supuestos heridos, replicando las dificultades habituales en este tipo de incidentes. Los bomberos del GERA y espeleólogos especializados se encargaron de liberar a las víctimas simuladas, mientras que los sanitarios del SUMMA 112 evaluaron su estado y organizaron la evacuación y el traslado hospitalario como parte del ejercicio.
Los voluntarios del Equipo de Respuesta Logística Inmediata de Voluntarios de Protección Civil (ERIVE) proporcionaron el apoyo logístico esencial, asegurando el funcionamiento continuo del operativo y cubriendo las necesidades de todo el dispositivo durante las horas que duró el simulacro.




