La investigación, publicada en Medicine & Science in Sports & Exercise, señala que esta preparación física y psicológica, combinada con asesoramiento nutricional y apoyo psicológico durante la quimioterapia previa, puede favorecer una mejor recuperación tras la intervención. El cáncer de páncreas, una enfermedad con alta mortalidad y progresión rápida, a menudo se diagnostica en estadios avanzados, haciendo la cirugía la principal opción curativa cuando es posible.
El estudio PREPANC, liderado por las doctoras Ana Ruiz Casado y María Romero Elías del IDIPHISA, evaluó la viabilidad de este programa trimodal en 35 pacientes con cáncer de páncreas no metastásico. A pesar de la agresividad de la enfermedad y el tratamiento, la mayoría de los pacientes aceptó participar, mostrando un alto interés en involucrarse activamente en el manejo de su patología.
Durante tres años, el programa implementó estrategias motivacionales para fomentar la participación y la adherencia. Las sesiones, de aproximadamente una hora, combinaban ejercicios aeróbicos, de fuerza y resistencia, complementados con apoyo nutricional y psicológico. La adherencia al ejercicio físico fue del 100% entre los pacientes que completaron la intervención y asistieron a sesiones de apoyo.
Los resultados mostraron mejoras significativas en la condición física de los pacientes que completaron el programa, incluyendo fuerza muscular, capacidad pulmonar y calidad de vida. Los autores destacan la importancia de adaptar la prehabilitación a las necesidades individuales y subrayan que la evaluación de estos parámetros puede ayudar a identificar a pacientes con mayor riesgo de abandono para diseñar estrategias personalizadas.
Como éxito derivado de esta investigación, se creó la Asociación Cáncer y Ejercicio Físico Javier de la Rubia (ACANEF), una entidad sin ánimo de lucro impulsada por un paciente del proyecto PREPANC. Su objetivo es promover la práctica regular de ejercicio físico y dar continuidad al programa para mejorar la calidad de vida de pacientes con cáncer en cualquier fase de su tratamiento.
Actualmente, los programas de ejercicio no están generalizados en los hospitales, por lo que la voluntad de los pacientes y el apoyo de asociaciones son cruciales. La investigación sugiere que estas intervenciones, centradas en el paciente y con apoyo individualizado, pueden asociarse a mejoras clínicamente relevantes, aunque se necesitan más estudios.




