La Comunidad de Madrid, a través de la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte, ha finalizado la restauración de la Fuente del Caño, uno de los símbolos más importantes de Torrelodones. La alcaldesa, Almudena Negro, acompañada por el director general de Patrimonio Cultural, Bartolomé González, inauguró la fuente rehabilitada tras varios meses de obras.
Almudena Negro destacó que esta intervención es la primera restauración integral documentada con criterios científicos de este monumento a lo largo de su historia. Al acto asistieron concejales, miembros de la oposición y numerosos vecinos.
La fuente, que luce el escudo heráldico de la Casa Ducal del Infantado y del Condado del Real de Manzanares, está declarada Bien de Interés Cultural. El proyecto, supervisado por el Área de Conservación y Restauración, se enmarca en el Plan de Jardines y Fuentes Históricas de la Comunidad de Madrid y contó con un presupuesto de 43.000 euros. La empresa adjudicataria fue Titanio Estudio, con un equipo de restauración compuesto por Beatriz Burreros, Miriam Arboleya y Marta Fernández.
Las obras han solucionado patologías como ataques de agentes biológicos, desgaste por el agua y reparaciones inadecuadas con cemento y ladrillo a lo largo de su historia. El pilón mantendrá un nivel constante de agua mediante recirculación, y se instalará una fuente potable en las inmediaciones.
La Fuente del Caño, también conocida como Fuente Nueva, data de 1591 y es una de las fuentes monumentales más antiguas de la Comunidad de Madrid. Fue construida en el barrio nuevo, junto al abrevadero, durante el reinado de Felipe II, para abastecer tanto a los vecinos como al propio monarca en sus viajes.
De estilo herreriano, fue diseñada por Gaspar Rodríguez y ejecutada por el cantero Juan de Vargas, utilizando granito de la zona. Presenta similitudes con la Fuente de San Sebastián en El Escorial, pero destaca por su finura de labra.
La fuente ha experimentado reformas registradas en 1869, 1873 y 1925, además de dos traslados: en la década de los sesenta y en julio de 1984, fecha en la que se ubicó en su emplazamiento actual junto con bancadas y ajardinamiento diseñados por el pintor Manuel López-Villaseñor.




