El objetivo principal de esta iniciativa es prevenir accidentes y atropellos, especialmente en zonas consideradas sensibles o donde los vecinos han expresado preocupación por la alta velocidad de los vehículos.
La velocidad inadecuada es un factor clave en la siniestralidad vial en España, estando presente en más de un quinto de los accidentes mortales. Casi la mitad de los conductores admiten circular por encima de los límites en áreas urbanas, lo que aumenta significativamente el riesgo para peatones y otros usuarios vulnerables.
La medida busca reducir el riesgo para conductores y peatones, mejorando la seguridad vial general del municipio. Se recuerda que a mayor velocidad, la capacidad de reacción y la distancia de frenado aumentan, y la probabilidad de que un imprevisto derive en un siniestro grave se incrementa.
En zonas urbanas, la velocidad es crucial para la convivencia entre vehículos y peatones. Mientras que a 80 km/h la probabilidad de fallecimiento de un peatón atropellado es casi total, a 30 km/h este riesgo se reduce al 10%, subrayando la importancia de este límite para proteger a los usuarios más vulnerables.




