El residente, que se define como majariego, relata en un escrito cómo al necesitar urgentemente una copia para una reunión vecinal, se encontró con este precio, que contrasta fuertemente con los 0,20 céntimos que le cobraron en otra copistería, Copygraf, situada en Santa María de la Cabeza. Este hecho ha reavivado el debate sobre la diversidad de precios en servicios básicos y la evolución económica de la ciudad.
El autor del texto reflexiona sobre las transformaciones de Majadahonda, desde sus inicios en 1979 hasta convertirse en una ciudad de clase media, citando a Galdós para ilustrar la aspiración a la mesocracia. Critica la falta de ciertas instalaciones, como piscinas municipales y auditorios adecuados, mencionando específicamente el Teatro Carmen Conde y el Auditorio Alfredo Kraus, este último calificado de "chapuza nacional" por su inoperatividad acústica.
La reflexión sobre los precios también se extiende a otros servicios, como las encuadernaciones, donde señala diferencias significativas entre establecimientos. El texto concluye con una cita de José María González-Sinde, "¡Viva la clase media!", y una referencia al dicho "Averigüelo, Vargas", invitando a la reflexión sobre el valor de los servicios y la economía local.




