La creación de un catálogo de símbolos y elementos franquistas, que abarca desde edificaciones y placas hasta nombres de calles y localidades, es un mandato de la Ley de Memoria Democrática. Aunque la ley data de 2022, el Gobierno ha iniciado recientemente los trabajos para su elaboración, previendo posibles conflictos con algunas comunidades autónomas.
El primer elemento incluido en este catálogo fue el monumento a las víctimas del Crucero Baleares en Palma de Mallorca. Además, se prevé la inclusión de otros elementos significativos como el Arco de la Victoria en Madrid, la Pirámide de los italianos en Burgos, y el panteón funerario en Carcaixent (Valencia) dedicado a Vjekoslav Luburic. También se incluirá el monumento en Majadahonda dedicado a los rumanos Ion Mota y Vasile Marin, quienes combatieron en el bando franquista durante la Guerra Civil.
La normativa establece que los elementos franquistas incluidos en el catálogo deben ser retirados, a menos que posean aspectos artísticos o arquitectónicos protegidos legalmente, como una Declaración de Bien de Interés Cultural (BIC). En estos casos, los elementos podrán permanecer, pero deberán ser resignificados o reinterpretados, por ejemplo, mediante una placa explicativa. Esta disposición ha generado tensiones, como se ha visto en el caso del Crucero Baleares, donde el Ayuntamiento de Palma de Mallorca protegió el obelisco como bien catalogado.
El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, ha manifestado que el Arco de la Victoria, erigido entre 1950 y 1955 para conmemorar el triunfo franquista, forma parte de un conjunto declarado BIC y, por tanto, no puede ser demolido. La comisión técnica designada por el Gobierno es la encargada de emitir informes vinculantes sobre la inclusión o no de un elemento en el catálogo, así como sobre su reinterpretación o retirada.




