La programación musical, que se ha extendido durante tres jornadas, ha contado con la participación de artistas de renombre nacional y bandas locales. El evento ha destacado por su enfoque familiar y por ofrecer una plataforma para el talento emergente de la zona, permitiendo que grupos locales actuaran ante el público de su propia ciudad.
Uno de los aspectos más relevantes de esta iniciativa ha sido su modelo de financiación. El festival se ha desarrollado mediante la colaboración con patrocinadores privados, lo que ha permitido que la organización no supusiera un gasto para las arcas públicas municipales.
Los residentes empadronados en Alcobendas han contado con condiciones especiales, incluyendo un descuento del 20% en las entradas generales. Esta medida buscaba facilitar el acceso a la oferta cultural a quienes residen habitualmente en el municipio.
Además del impacto cultural, el festival ha dinamizado la economía local. La instalación de puestos de comida y la presencia de visitantes de otros puntos de España han beneficiado a la hostelería y al comercio de proximidad, consolidando la imagen de la ciudad como un espacio capaz de albergar grandes eventos.




