Cerca de un centenar de caballistas, montando aproximadamente 100 caballos, escoltaron a un grupo de bueyes en su recorrido desde una finca hasta la Plaza de Toros de La Corredera. Esta estampa tradicional, que recupera antiguas formas de traslado de ganado, atrajo a numerosos vecinos y visitantes.
Javier Gil, propietario de los bueyes, calificó la jornada de "fresquita y bien", destacando el desarrollo tranquilo del trayecto. Para Gil, celebrar esta tradición en su propio municipio tiene un significado especial, afirmando que "siempre tu pueblo es lo que te da alegría".
Sergio, un caballista de San Agustín del Guadalix que repetía por segundo año, indicó que el recorrido duró unas tres horas con paradas. Subrayó la necesidad de que los caballos estén acostumbrados al ganado y al bullicio, así como a la presencia de público.
La actividad también captó el interés de los asistentes. Daniela la consideró positiva para dar a conocer el pasado ganadero de Colmenar Viejo, mientras que Samara la describió como "muy bonita". Otros vecinos resaltaron su valor identitario para el municipio, especialmente para los más jóvenes, acostumbrados a otros métodos de transporte de ganado.
La trashumancia sorprendió incluso a visitantes internacionales. Una espectadora alemana la calificó de "súper curiosa" y "bonita", reflejando cómo el evento muestra una parte de la tradición ganadera local a vecinos y foráneos.
Este evento sirve como aperitivo de las fiestas patronales de la Virgen de los Remedios, que comienzan oficialmente este viernes. Con los bueyes ya en la plaza, Colmenar Viejo se prepara para días de actividades festivas y taurinas, recuperando una imagen ligada a su pasado ganadero.




