Esta festividad, más que una simple fecha en el calendario, representa un profundo cambio de ciclo que los habitantes de Colmenar Viejo viven con renovada devoción. El eje central de la jornada es la bienvenida a la luz y la fertilidad, encarnadas en las niñas del municipio y la profusa decoración floral que adorna el casco histórico.
“"Esta celebración simboliza el despertar de la naturaleza tras los meses de invierno y la llegada de la primavera, un momento que los vecinos esperan con especial ilusión."
El edil destaca que el evento congrega anualmente a miles de personas, quienes buscan reconectar con una tradición que, lejos de estancarse, preserva el espíritu y la identidad colmenareña. La cita trasciende el ámbito local, convirtiéndose en un atractivo turístico que celebra la vida en su estado más puro.
La figura central de la fiesta es la Maya, una niña ataviada con sus mejores galas que preside un altar floral con absoluta quietud. Su vestimenta, rica en detalles y simbolismo, incluye enaguas, camisa blanca y un mantón de Manila, este último colocado al revés para distinguirla de sus acompañantes. La Maya debe permanecer inmóvil y en silencio, como una estatua viviente que personifica la prosperidad futura. Mientras tanto, sus compañeras animan el ambiente, limpiando simbólicamente la ropa de los transeúntes con cepillos y entonando la tradicional cantinela: “Para La Maya, para La Maya, que es bonita y galana”, una petición de donativo que fomenta la interacción entre el rito y el público.
La preparación de los altares, considerados arte efímero, comienza semanas antes del 2 de mayo. Las familias recorren el campo colmenareño para observar el crecimiento de las especies autóctonas y planificar la arquitectura floral que solo durará unas horas. La recolección se realiza el día previo, en un ambiente de convivencia familiar. En la mañana de la festividad, los padres de cada Maya montan los altares, donde la biodiversidad local es protagonista. Flores silvestres como el piorno, amapolas, margaritas y tomillo salsero se mezclan con espino, laurel y madreselva, junto a flores de cultivo como rosas y petunias. Todas se disponen sobre una colcha, una pieza de ajuar heredada que añade un valor histórico y sentimental a la composición.
El programa de actos para el 2 de mayo incluye el Concierto del 2 de Mayo a las 12:00h en la Plaza del Pueblo, interpretado por la Banda Sinfónica de Colmenar Viejo. A partir de las 17:00h, se podrán visitar las seis Mayas en ubicaciones clave como la calle Feria, la Plaza del Pueblo, la Capilla de Santa Ana y el pórtico de la calle Marqués de Santillana. El ambiente estará amenizado por el grupo de dulzaineros Aires Castellanos y el coro Colmenar Canta. La jornada culminará con una ofrenda floral en la Basílica de la Asunción de Nuestra Señora a las 19:00h, seguida de la entrega de diplomas en la plaza principal.
La Fiesta de La Maya ha evolucionado desde un periodo de decadencia tras la Guerra Civil Española hasta su reconocimiento actual. Gracias al impulso del Ayuntamiento de Colmenar Viejo a finales de los años setenta, la tradición fue recuperada. Este esfuerzo ha sido recompensado con importantes distinciones: desde 2005 es Fiesta de Interés Turístico Regional y, en 2023, la Comunidad de Madrid la declaró Bien de Interés Cultural en la categoría de Hecho Cultural. Este reconocimiento asegura la preservación de la fiesta para futuras generaciones, manteniendo el culto a la naturaleza y la prosperidad como un pilar de la identidad serrana.
A pesar de su antigüedad, la festividad se mantiene en constante evolución. La Concejalía de Festejos busca mejorar la experiencia para vecinos y turistas, fomentando la participación activa de las familias. Aquellos interesados en que sus hijas formen parte de esta tradición pueden contactar al consistorio a través de festejos@colmenarviejo.com. Esta apertura busca el crecimiento y la adaptación de la fiesta a los nuevos tiempos, respetando siempre sus raíces y ofreciendo a los jóvenes una oportunidad única para comprender el valor de la naturaleza y el patrimonio compartido.
En un mundo cada vez más digitalizado, eventos como la Fiesta de La Maya actúan como anclas que nos conectan con la tierra y nuestra historia. La imagen de una niña inmóvil rodeada de flores en el casco histórico de Colmenar Viejo es de una potencia visual y simbólica extraordinaria, recordándonos que, a pesar de los avances tecnológicos, el ciclo de las estaciones y el despertar de la primavera siguen siendo motivos de celebración y esperanza. La combinación de música, color y devoción popular convierte a esta localidad en un destino imprescindible para el 2 de mayo, un homenaje a la belleza efímera de las flores y a la permanencia de los valores comunitarios.




