La operación, que se inició a principios del año pasado, se centró en la investigación de una nave en Colmenar de Oreja, donde se sospechaba que se desguazaban vehículos sustraídos. Algunos de estos coches, según informaron las autoridades, habían sido previamente utilizados por otros grupos delictivos para cometer ilícitos antes de ser trasladados a esta finca.
Los miembros de la red sustraían automóviles principalmente en la Comunidad de Madrid y provincias cercanas. Tras el robo, los vehículos eran llevados a la finca de Colmenar de Oreja para su despiece. Posteriormente, las piezas eran trasladadas a una nave industrial en Camarma de Esteruelas, desde donde se cargaban en camiones para ser enviados fuera de España.
Durante la investigación, también se identificaron dos chatarrerías en la Comunidad de Madrid que presuntamente recibían parte del material robado. En la fase final de la operación, los agentes interceptaron un camión con matrícula polaca que transportaba componentes de vehículos sustraídos listos para salir del país.
Con autorización judicial, la Guardia Civil realizó registros en ambas localidades, incautando cinco vehículos completamente desguazados, piezas de otros 14 coches, un arma corta, un machete y 1.205 euros en efectivo. Se estima que el valor de los vehículos robados y despiezados por el grupo supera el medio millón de euros.
Los 15 detenidos enfrentan cargos por sustracción de vehículos a motor, pertenencia a grupo criminal, daños y receptación. La investigación sigue abierta, ya que se les vincula con una treintena de delitos adicionales.




