El jefe tiene que estar en el campo": la historia de cómo nació uno de los mayores equipos de Dermatología de la sanidad

Así comenzó una historia que, años después, ha dado lugar a uno de los equipos de Dermatología privada más numerosos de España, con más de 25 especialistas distribuidos entre distintos centros del Campus Hospital Universitario Virgen del Mar y Sanitas.

El jefe tiene que estar en el campo": la historia de cómo nació uno de los mayores equipos de Dermatología de la sanidad

Hay proyectos que nacen con un objetivo muy claro. Otros, sin embargo, surgen de una pregunta. En este caso, la pregunta fue sencilla: ¿cómo crecer sin perder la calidad asistencial?

Hay proyectos que nacen con un objetivo muy claro. Otros, sin embargo, surgen de una pregunta. En este caso, la pregunta fue sencilla: ¿cómo crecer sin perder la calidad asistencial?
Así comenzó una historia que, años después, ha dado lugar a uno de los equipos de Dermatología privada más numerosos de España, con más de 25 especialistas distribuidos entre distintos centros del Campus Hospital Universitario Virgen del Mar y Sanitas.
La doctora explica que todo empezó cuando la dirección del Hospital Universitario Virgen del Mar le propuso liderar el nuevo servicio de Dermatología del centro Sanitas Milenium Pirámides.
"Mi primera preocupación no fue abrir un nuevo centro. Eso era relativamente sencillo. Lo realmente difícil era conseguir que el paciente recibiera la misma atención, los mismos protocolos y la misma forma de trabajar independientemente del centro al que acudiera."
En ese momento ya compaginaba su labor en el Hospital Universitario Ramón y Cajal con la dirección de Madriderma, una clínica privada que había logrado consolidar un modelo de trabajo basado en protocolos comunes, coordinación entre profesionales y una importante apuesta por la innovación y la automatización de procesos.
"Esa experiencia me enseñó que abrir consultas es fácil. Lo complicado es construir equipos que trabajen de forma coordinada y mantengan la excelencia con el paso del tiempo."
Un liderazgo compartido desde el principio
Antes incluso de comenzar el proyecto, surgió una reflexión importante.
La doctora comprendió que un reto de esa magnitud no podía depender únicamente de una persona. Hacía falta incorporar perfiles complementarios capaces de aportar nuevas ideas, conectar con las nuevas generaciones de dermatólogos y ayudar a construir un proyecto con visión de futuro.
Fue entonces cuando pensó en el doctor Gerald Selda.
Había sido residente suyo y conocía de primera mano tanto su capacidad clínica como su forma de trabajar. Además, ya desarrollaba su actividad en Sanitas, por lo que conocía perfectamente el funcionamiento de la organización.
"Creo que una de las mejores decisiones que tomamos fue entender desde el principio que el liderazgo debía ser compartido. Los grandes proyectos nunca dependen de una sola persona."
"El jefe tiene que estar en el campo"
Aunque inicialmente se planteó ejercer una dirección principalmente organizativa, muy pronto decidió que ese no era el modelo de liderazgo que quería desarrollar.
Por ello abrió consultas propias en Sanitas Milenium Pirámides.
Necesitaba conocer personalmente a los pacientes, compartir el día a día con el equipo y vivir de primera mano la realidad asistencial.
"Siempre he pensado que un jefe tiene que estar en el campo. Tiene que conocer los problemas reales, trabajar junto a los profesionales y entender qué ocurre cada día. Solo así puede tomar buenas decisiones."
Una filosofía que ha marcado toda la evolución del proyecto.
Un crecimiento completamente orgánico
El equipo comenzó con únicamente tres dermatólogos.
Nunca existió un objetivo de convertirse en uno de los mayores servicios privados de Dermatología del país.
Sin embargo, poco a poco fueron llegando especialistas interesados en incorporarse al proyecto.
Muchos buscaban un modelo diferente, basado en la coordinación, la especialización y el trabajo en equipo.
"El crecimiento llegó prácticamente solo.
Empezaron a aparecer dermatólogos que querían trabajar con nosotros y entendimos que aquello significaba que estábamos haciendo las cosas bien."
Con el tiempo, el proyecto se fue extendiendo al resto del Campus Universitario Virgen del Mar, incorporando actividad asistencial en:
  • Hospital Universitario Virgen del Mar.
  • Sanitas Milenium Pirámides.
  • Sanitas Milenium Núñez de Balboa.
  • López Pozas.
  • Nicasio Gallego.
  • La doctora destaca que nada de ello habría sido posible sin el respaldo constante de la dirección del Hospital Universitario Virgen del Mar, de Sanitas y de los responsables de los diferentes centros.
    "Cuando una organización confía en un proyecto y permite desarrollarlo con estabilidad, el crecimiento resulta mucho más natural."
    También quiso reconocer especialmente a los primeros dermatólogos que apostaron por el proyecto desde sus inicios.
    "Ellos fueron quienes abrieron el camino para que después muchos otros quisieran incorporarse."
    Crecer también significa construir estructura 
    El aumento del número de especialistas fue solo una parte del trabajo.
    Paralelamente fue necesario desarrollar toda una infraestructura asistencial capaz de responder al crecimiento.
    Se incorporaron quirófanos de cirugía dermatológica, salas de técnicas, una unidad de fototerapia, cirugía de Mohs, ecografía cutánea, terapia fotodinámica, coordinación del láser dermatológico y nuevas tecnologías diagnósticas como FotoFinder, entre otras.
    "Nuestro objetivo nunca fue ser más grandes. Siempre fue ofrecer una dermatología cada vez más completa, más especializada y con mayores posibilidades para nuestros pacientes."
    Una organización pensada para que las personas crezcan
    Mirando atrás, la doctora considera que otra de las claves del éxito ha sido apostar por un modelo organizativo donde cada profesional pueda asumir responsabilidades y desarrollar áreas de especialización.
    "Nunca hemos querido construir un servicio que dependa exclusivamente de una persona. Queremos que cada dermatólogo pueda crecer profesionalmente y aportar valor al proyecto."
    Una filosofía resumida en una idea que ha acompañado al equipo desde el principio:
    "Cuidar a quienes cuidan."
    "Nos preocupamos mucho porque los profesionales trabajen a gusto, tengan oportunidades de desarrollarse y sientan que forman parte de un proyecto común. Estoy convencida de que cuando un dermatólogo trabaja motivado y feliz, esa satisfacción termina repercutiendo directamente en la atención que recibe el paciente."
    Hoy, aquel proyecto que comenzó con tres dermatólogos supera los 25 especialistas y se ha convertido en uno de los referentes de la Dermatología privada en España.
    Sin embargo, para su directora, el verdadero éxito no está en las cifras. Si tuviera que resumir el proyecto en una frase sería esta:
    Nos preocupamos mucho por que los profesionales estén a gusto.
    Estoy convencida de que cuando un dermatólogo trabaja feliz, con posibilidades de desarrollarse y sintiéndose escuchado, eso acaba repercutiendo directamente en la calidad asistencial.
    Y, al final, todo tiene un único objetivo.
    El paciente siempre es el centro de todo.

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    Madriderma

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