La exposición conjunta a nanoplásticos de poliestireno y tetrabromobisfenol A (TBBPA), un retardante de llama, puede provocar daños en el ADN de las células intestinales y alterar su proceso de maduración, según un estudio del Departamento de Biología de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM). Estas partículas plásticas, miles de veces más pequeñas que el grosor de un cabello, pueden permanecer retenidas en las células hasta seis días.
El intestino, una barrera clave frente a las sustancias ingeridas, se ve afectado por estos contaminantes. A diferencia de estudios previos que analizaban los efectos por separado, esta investigación revela que la interacción de ambos no es una simple suma de sus toxicidades individuales. El TBBPA se identifica como el principal responsable de la toxicidad observada, mientras que los nanoplásticos, en las concentraciones estudiadas, no mostraron efectos tóxicos significativos por sí solos, aunque sí modificaron la respuesta al TBBPA.
El estudio sugiere que los nanoplásticos podrían actuar como vehículos facilitando la entrada de otras sustancias en las células, lo que es relevante para comprender cómo modifican la toxicidad de otros contaminantes. Las alteraciones en la barrera intestinal, aunque observadas, no fueron necesariamente permanentes, mostrando una recuperación progresiva tras la retirada de los contaminantes.
Para la investigación, se emplearon modelos celulares in vitro de la barrera intestinal humana, utilizando células Caco-2 y un modelo de cocultivo con células HT29-MTX productoras de moco. Las células fueron expuestas a diferentes combinaciones de contaminantes durante el proceso de diferenciación y una vez formada la barrera. Se detectaron daños en el ADN mediante el ensayo del cometa y se observó la activación de mecanismos de defensa frente al estrés oxidativo.
Las autoras advierten que las concentraciones utilizadas en el estudio superan los niveles de exposición habituales a través de la dieta. El objetivo era identificar posibles efectos y comprender mecanismos celulares en condiciones controladas, no estimar el riesgo poblacional directo. Por ello, los resultados no permiten extrapolar directamente estos efectos a la exposición humana cotidiana.
El estudio subraya la importancia de investigar las mezclas de contaminantes, dada la exposición ambiental real a múltiples sustancias que interactúan. Este tipo de trabajos contribuyen a mejorar la evaluación de contaminantes, alineándose con el enfoque 'Una sola salud' (One Health) que integra la salud humana, animal y ambiental.




