Se están creando nuevas fajas de emergencia, de 25 metros a cada lado de los caminos, en una extensión total de más de 500 hectáreas. Estas franjas sin vegetación buscan evitar la caída de árboles y servirán como cortafuegos ante posibles incendios futuros. La Comunidad de Madrid ha prohibido temporalmente la circulación de personas y vehículos a motor en estas áreas mientras duran los trabajos de emergencia.
Esta actuación, que se prolongará durante dos meses, previsiblemente hasta noviembre, se complementará con labores para favorecer la regeneración natural y prevenir la erosión del suelo. Los técnicos de la Consejería de Medio Ambiente, Agricultura e Interior están examinando individualmente pinos piñoneros, pinos resineros y encinas. La evaluación es crucial, ya que la apariencia de copas verdes no siempre indica que el árbol esté sano o sea estable, pudiendo haber sufrido daños internos irreparables por la ignición.
Expertos también analizan el estado sanitario de la masa arbórea para protegerla de hongos perjudiciales, realizando catas en los troncos y examinando el entorno, incluyendo raíces, copas y bases de los árboles. Las encinas, con capacidad de rebrote, son inspeccionadas bajo la corteza para comprobar su salud interna, lo que permitiría favorecer nuevos brotes mediante la poda de ramas.




