El legado, depositado en la caja n.º 1507, incluye también una pluma utilizada por el autor y un retrato familiar de Arniches, quien vivió y murió en Madrid. La ceremonia contó con la presencia de Carmen Noguero, secretaria general del Instituto Cervantes, y familiares del escritor como Paloma Arniches, nieta, y Joseba Barrón, bisnieto.
Joseba Barrón destacó la riqueza de 'La señorita de Trévelez', calificándola como una obra capital para la dramaturgia española y un prototipo para creaciones posteriores como 'La tía Tula' de Unamuno y el esperpento de Valle-Inclán. Señaló que la obra aborda temas de gran actualidad como la crítica al machismo y la aristocracia provinciana, recordando su reciente representación en el Teatro Fernán Gómez.
El bisnieto de Arniches subrayó el profundo amor del dramaturgo por Madrid, ciudad que le vio triunfar y donde escribió en 1940: «Amé Madrid; cada calle, cada esquina tiene un misterio».
Luis García Montero, director del Instituto Cervantes, a través de un vídeo, resaltó la conexión de Arniches con la Generación del 27, su mirada costumbrista y su habilidad para tratar con humor y humanidad la realidad española, influyendo en el esperpento de Valle-Inclán.
Paloma Arniches expresó la satisfacción de la familia por ver custodiada la obra en Madrid, una de las dos ciudades importantes para el autor junto a Alicante. Luis Boyer, presidente de la Fundación Mediterráneo, entidad que custodia el legado, celebró la colaboración familiar y la apertura de esta 'cápsula del tiempo'.
La producción de Carlos Arniches abarca géneros como el sainete, la tragedia grotesca y la comedia. Títulos como 'El santo de la Isidra' (1898), 'Los caciques' (1919) y 'Es mi hombre' (1921) son parte de su extenso repertorio. 'La señorita de Trévelez' (1916), una farsa trágica en tres actos, narra la historia de una broma pesada a una soltera en una pequeña ciudad de provincias.




