Este hallazgo, publicado en la revista Investigative Ophthalmology & Visual Science, es crucial para mejorar la fiabilidad de los experimentos científicos, asegurando que las alteraciones visuales observadas no se confundan con efectos de enfermedades, tratamientos o intervenciones estudiadas.
El estudio analizó 205 ratones albinos Swiss CD-1, de los cuales 126 presentaban problemas visuales. Se detectó una pérdida de la función de los conos, células responsables de la visión diurna y la distinción de colores. En un 2,4% de los animales, la disfunción retiniana era grave, afectando también a los bastones (células de visión nocturna) y siendo compatible con ceguera.
La causa identificada es una mutación en el gen Gnat2, esencial para la conversión de luz en señales eléctricas por parte de los conos. Alteraciones en este gen se asocian con la acromatopsia, una enfermedad rara que dificulta la percepción del color y puede causar baja agudeza visual y alta sensibilidad a la luz.
Los investigadores subrayan que la presencia de estas discapacidades visuales inadvertidas en ratones de investigación puede llevar a interpretaciones erróneas del rendimiento en pruebas de comportamiento, afectando la validez de los resultados.
El análisis del tejido retiniano también reveló neuroinflamación, muerte de neuronas y alteraciones en la red de vasos sanguíneos en los ratones afectados. Estos hallazgos, que también involucran a la Universidad de Alcalá, resaltan la importancia de verificar la función visual y las características genéticas de los animales antes de su uso en investigación. Además, estos ratones podrían servir para estudiar la acromatopsia.




