Las células inmunitarias T (gamma-delta) requieren mantener activo su receptor, una especie de 'antena' molecular, tanto durante su desarrollo como en la madurez para detectar daños en los tejidos y responder ante el crecimiento de tumores. Así lo demuestra una investigación publicada en la revista Nature, que ha utilizado modelos de ratón y células humanas.
Estas células, presentes especialmente en la piel y el intestino, patrullan continuamente el organismo. Su receptor T les permite recibir señales de peligro y activarse para eliminar células dañadas o anómalas. Hasta ahora, se desconocía si esta 'antena' seguía siendo imprescindible una vez que las células T maduraban.
El equipo investigador, liderado por Miguel Muñoz, del CBM, utilizó ratones con un interruptor genético para eliminar el receptor en células T ya desarrolladas. Observaron que, al perder esta 'antena', los linfocitos cambiaban su comportamiento, perdiendo cualidades para permanecer en los tejidos y responder ante células dañadas.
Experimentos con células T humanas cultivadas in vitro confirmaron cambios similares, indicando que la necesidad de mantener activo el receptor no se limita a un tipo celular o tejido específico. Los resultados sugieren que estas células necesitan información continua de su entorno para mantener su capacidad de respuesta.
La investigación también evaluó el impacto de la pérdida del receptor en la lucha contra el cáncer. En ratones, los tumores aparecieron con más frecuencia o crecieron más cuando las células T carecían de su receptor. En células humanas, la pérdida del receptor las hizo menos eficaces para frenar el crecimiento tumoral.
Estos hallazgos subrayan que las células T necesitan no solo instrucciones adecuadas durante su desarrollo, sino también mantener su receptor activo para actuar eficazmente contra tumores. La comprensión de cómo estas células conservan su actividad es clave para el desarrollo de futuras estrategias contra el cáncer.




