Big Mama Ballroom: el club de jazz y blues que debes conocer

Con música en directo, jam sessions, baile social y coctelería de autor, esta sala lleva desde 2015 demostrando que el jazz y el blues no son cosa del pasado.

Big Mama Ballroom: el club de jazz y blues de Madrid al que deberías ir al menos una vez

Banda: The Sentimental Gentlemen

Hay planes que haces una vez, subes a stories y olvidas al día siguiente. Big Mama Ballroom no es uno de ellos. Esta sala madrileña lleva desde 2015 reuniendo jazz, blues, conciertos y baile social en un espacio donde puedes sentarte a escuchar, salir a la pista o terminar haciendo las dos cosas.

Madrid tiene tantos planes que, a veces, elegir qué hacer un martes cualquiera parece una oposición. Exposiciones, conciertos, terrazas, musicales, mercados y alguna experiencia inmersiva que probablemente incluya luces de neón.
Pero entre toda esa oferta todavía quedan lugares que no necesitan reinventarse cada seis meses para seguir resultando especiales. Big Mama Ballroom es uno de ellos.
Desde su apertura, esta sala madrileña mantiene una programación dedicada al jazz y el blues. Y no, no hace falta llevar sombrero, saber distinguir todos los tipos de saxofón ni haber visto cinco documentales sobre Nueva Orleans para entrar. Solo hace falta tener ganas de escuchar música en directo, pedir algo en la barra y dejar que la noche haga el resto.
Más de diez años sin bajar el volumen
Mantener una sala de música en directo durante más de una década ya tiene mérito. Hacerlo con una programación centrada en jazz y blues, todavía más.
Por el escenario de Big Mama Ballroom han pasado artistas nacionales e internacionales como Jessie Gordon, Jerry Bergonzi, Jonathan Stout, junto a muchas otras figuras reconocidas y bandas vinculadas a la escena madrileña como Enric Peidro y The Sentimental Gentlemen.
Eso significa que una noche puedes encontrarte con una cantante australiana de blues, otra con un músico estadounidense de referencia y, a la semana siguiente, descubrir una banda local que no sabías que necesitabas escuchar.
La sala ha conseguido algo poco frecuente: que nombres importantes compartan espacio con una programación regular. No vive únicamente de grandes fechas aisladas, sino de crear una rutina alrededor de la música.
Porque el jazz también puede ser un plan de martes. Y el blues no tiene por qué reservarse para cuando te han roto el corazón.

El jazz y el blues no son música de otra época cuando hay una banda tocándolos delante de ti.

La música cambia cada noche 
La programación habitual de Big Mama Ballroom permite comprobar que no todas las noches de jazz y blues tienen que parecerse. Según el día, puedes encontrarte con una banda en directo, una jam construida sobre la marcha o una fiesta en la que aprender los primeros pasos antes de salir a la pista.
Los martes son para Big Martes en vivo, una de las citas más reconocibles de la sala. Cada mes, una banda se instala en el escenario y acompaña varias noches en las que el público puede elegir bailar o sólo escuchar la música.
Los jueves, la música toma un camino más improvisado con la Gumbo Jam, conducida por el saxofonista Toni de Siloniz. Músicos habituales e invitados comparten escenario en una conversación construida a partir de la improvisación, la escucha y la reacción al momento. No hay dos sesiones iguales y esa es precisamente la gracia: asistir a algo que solo va a suceder de esa manera una vez.
El blues tiene su espacio en la Fine & Mellow Blues Night, una fiesta que reúne clase de iniciación, música en directo y baile social. La clase permite aprender unas primeras bases aunque nunca hayas bailado ni vengas acompañado. Después, se abre la pista y puedes poner en práctica lo aprendido, seguir bailando durante horas o contemplar desde la barra cómo otras personas consiguen moverse lentamente sin pisarse.
Aunque cada evento propone una experiencia distinta, todos comparten la misma idea: acercar la música al público sin imponer una única forma de disfrutarla. Puedes ir a escuchar una banda, descubrir cómo se crea el jazz en directo, probar el blues por primera vez o terminar bailando cuando habías asegurado que solo ibas a mirar.
Una coctelería que también forma parte del plan
La barra de Big Mama Ballroom no está ahí únicamente para resolver el clásico “ponme algo rápido antes de que empiece el concierto”.
La sala cuenta con una propuesta de coctelería de autor pensada para acompañar la experiencia. Cócteles elaborados, recetas propias y una carta que convierte la barra en otra parte de la noche, no solo en el lugar al que vas durante el descanso de la banda.
Puedes llegar antes del concierto, pedir un cóctel y observar cómo se va llenando la sala. También puedes quedarte junto a la barra mientras toca la banda o hacer una pausa después de varios temas en la pista, especialmente cuando descubres que bailar cansa bastante más de lo que parecía desde fuera.
En una ciudad llena de bares que anuncian “experiencias”, a veces la verdadera experiencia consiste simplemente en beber algo bien hecho mientras una trompeta suena a pocos metros.
Sí, puedes ir aunque no sepas bailar
Hay algo que conviene dejar claro: Big Mama Ballroom no es exclusivamente una sala para bailarines.El baile forma una parte importante de su identidad, pero no es un requisito de entrada. Puedes acudir simplemente porque te apetece escuchar jazz o blues en directo, probar uno de sus cócteles, descubrir artistas o hacer algo diferente en Madrid.
La pista, el escenario y la barra conviven sin obligar a nadie a participar de una manera concreta. Quien quiere bailar, baila. Quien quiere escuchar, escucha. Quien pensaba sólo escuchar quizá acabe bailando.
Buena parte de la comunidad que rodea la sala está conectada con Big Mama Swing, su proyecto hermano dedicado a la enseñanza del Lindy Hop, el Blues, el Balboa, el Solo Jazz y otros bailes relacionados con estas músicas.
La escuela alimenta esa comunidad y la sala le da un lugar donde encontrarse con la música en directo. Una enseña los pasos; la otra recuerda para qué sirven.
Festivales que traen el mundo a la pista
La programación de Big Mama Ballroom también crece algunos fines de semana con festivales internacionales como Espanish Blues Festival, Nubalboa, Slow Flow y Old School. Encuentros que reúnen clases, conciertos y fiestas, y atraen a artistas y participantes de toda Europa y el resto del mundo.
Durante esos días, la sala se llena de nuevos acentos, estilos y formas de entender el baile. Una oportunidad para aprender de referentes internacionales, conocer a personas de otras escenas y comprobar que el jazz y el blues conectan comunidades mucho más allá de Madrid.
Uno de esos lugares a los que vuelves
Después de más de diez años de programación, Big Mama Ballroom se ha convertido en uno de esos lugares que vale la pena descubrir, incluso si nunca has pensado que el jazz o el blues fueran lo tuyo.
Su programación, la cercanía con los artistas y la forma en que conviven la música, el baile y la coctelería hacen que cada noche tenga algo distinto. Puedes llegar por curiosidad, por recomendación o simplemente buscando un plan diferente en Madrid. Lo importante es que, cuando empieza el concierto, resulta fácil entender por qué la gente vuelve.

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Web Big Mama Ballroom

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