Universidades madrileñas usan detectores contra el fraude tecnológico en la PAU

Seis campus públicos implementan tecnología para identificar micropinganillos y gafas con IA en los exámenes de acceso a la universidad.

Primer plano de un examen universitario con un dispositivo tecnológico discreto.
IA

Primer plano de un examen universitario con un dispositivo tecnológico discreto.

Las seis universidades públicas de la Comunidad de Madrid han introducido por primera vez detectores de radiofrecuencia para identificar fraudes tecnológicos durante la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) del curso 2025/26, que se celebra esta semana.

Más de 42.000 estudiantes se examinan desde este lunes hasta el jueves en la región, en una iniciativa que busca reforzar los controles ante nuevas modalidades de fraude académico vinculadas a tecnologías digitales avanzadas. Estos sistemas están diseñados para detectar dispositivos casi imperceptibles como micropinganillos, teléfonos móviles encendidos y gafas con inteligencia artificial generativa, que facilitan comunicaciones no autorizadas.
Rosa de la Fuente, vicerrectora de Estudiantes de la Universidad Complutense de Madrid, explicó que la preocupación institucional se centra en aparatos que escapan a la inspección visual convencional. Los detectores se usarán de forma aleatoria para localizar señales de radiofrecuencia sin interferir en el desarrollo normal de la prueba.

"Cuando un vocal de aula active el detector y este identifique una posible señal, el dispositivo emitirá una vibración como indicador. Si no es posible determinar con precisión a qué estudiante corresponde el aparato o persisten dudas razonables, el vocal puede reposicionarse en otro punto del aula para confirmar y localizar con mayor exactitud la detección."

la vicerrectora de Estudiantes · Universidad Complutense de Madrid
La Universidad Complutense ha enfatizado que cualquier actuación ante un presunto fraude se ajustará a un protocolo garantista que respete los derechos del estudiante. En caso de sospecha fundamentada, el examen será marcado y el estudiante podrá continuar la prueba hasta que el tribunal de sede valore los hechos, preservando así la presunción de inocencia.

Estas medidas tienen como objetivo garantizar la igualdad de mérito entre todos los estudiantes que participan en la PAU, una prueba determinante para el acceso a los estudios superiores.

Los centros universitarios han desarrollado estas medidas especiales con asesoramiento de los institutos de Educación Secundaria, respondiendo a la proliferación de herramientas digitales sofisticadas. La vicerrectora reconoció que la tecnología evoluciona a ritmo acelerado y el protocolo requerirá revisiones periódicas, aunque confía en el efecto disuasorio del sistema.

Los vocales de aula han recibido instrucciones específicas para ejercer una vigilancia más activa durante los exámenes, significativamente más intensa que en convocatorias anteriores, con especial atención a comportamientos que antes podían pasar desapercibidos.

La Universidad Complutense considera esta implantación como una experiencia piloto para comprobar el funcionamiento operativo de los detectores y evaluar su aplicación futura en sucesivas convocatorias de la PAU.