La iniciativa prevé que los 2.150 autobuses de la empresa municipal dispongan de estos dispositivos, que ya equipan 900 vehículos actualmente. El alcalde destacó que esta medida convierte a Madrid en "una ciudad más segura y saludable".
Almeida, junto al delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, explicó que se trata de "la mayor malla de cardioprotección que pueda haber en una ciudad". Estos desfibriladores no solo estarán disponibles para los usuarios del transporte público, sino para cualquier persona que sufra una afección cardíaca en la vía pública, pudiendo parar un autobús para su atención.
Los equipos son inteligentes y, al activarse, contactan automáticamente con el servicio de emergencias Samur, detectando la gravedad de la parada y ofreciendo instrucciones de voz hasta la llegada de los sanitarios. Se espera que estos dispositivos salven vidas, reduciendo el tiempo de atención media en paradas cardíacas.
El manejo de los desfibriladores se considera muy fácil, con instrucciones claras para su uso. Además, todos los conductores de EMT Madrid han recibido formación específica, aunque se subraya que cualquier persona podría utilizarlos.




