El encuentro institucional ha tenido lugar en el zaguán del Palacio de Cibeles, poco antes de que el Pontífice se desplazara hacia la plaza para presidir una misa multitudinaria. El acto ha contado con la presencia de los Reyes de España y sus hijas, quienes han dado la bienvenida al jefe de Estado del Vaticano a su llegada al recinto.
La Llave de Oro, una pieza de orfebrería que recrea las antiguas llaves de la muralla, simboliza la hospitalidad y la confianza de los madrileños hacia los mandatarios internacionales. Este reconocimiento se suma a la tradición de la ciudad de distinguir a las personalidades más relevantes que visitan la capital en viaje oficial.
Tras el intercambio de obsequios, el Papa se ha dirigido a la plaza, donde se espera la asistencia de cerca de un millón de personas. La ceremonia religiosa cuenta con un altar de 600 metros cuadrados y la participación de miles de personas, entre autoridades, sacerdotes y fieles.
A la misa han asistido diversas autoridades, incluyendo a la presidenta de la Comunidad de Madrid, la ministra de Educación, Formación Profesional y Deportes, así como representantes de los principales grupos políticos nacionales.




