Tensión en un desahucio en Madrid con dos personas colgadas de una fachada

Un intento de desalojo en la calle del Carnero de Madrid ha generado una situación de riesgo con activistas suspendidos de un edificio para evitar la acción judicial.

Imagen genérica de luces de emergencia reflejadas en el asfalto mojado.
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Imagen genérica de luces de emergencia reflejadas en el asfalto mojado.

Un intento de desalojo en la calle del Carnero de Madrid ha generado una situación de alta tensión, con dos personas colgadas de una fachada para evitar la expulsión de un residente de 67 años.

La mañana de este jueves se ha vivido un momento de gran tensión en la calle del Carnero de Madrid, donde se ha intentado ejecutar el quinto desalojo de un residente de 67 años. Decenas de personas, principalmente jóvenes, se han congregado desde primera hora para mostrar su apoyo y evitar la acción, promovida por una orden religiosa propietaria del inmueble.

"Una calle llena de furgones policiales para desahuciar a una persona que lleva 67 años en su casa."

el Sindicato de Inquilinas de Madrid
La situación ha escalado cuando dos personas se han colgado de la ventana del patio del domicilio, como parte de un dispositivo para presionar a las autoridades. Esta acción ha puesto en riesgo la seguridad de los activistas, requiriendo la intervención de los Bomberos, quienes han colocado una colchoneta de seguridad bajo ellos. Desde el Sindicato de Inquilinas se ha denunciado la magnitud del despliegue policial y la falta de precedentes en este tipo de operativos.

"El delegado del Gobierno es el responsable de lo que está ocurriendo y debe detenerlo."

la agrupación en defensa de los derechos inquilinos
El residente afectado ha vivido toda su vida en el inmueble, que ahora la Venerable Orden Tercera de San Francisco de Asís, conocida como VOT o Orden Franciscana Seglar (OFS), busca reformar. La vivienda presenta graves problemas estructurales, con el techo de la cocina colapsado desde el 8 de noviembre, lo que ha dejado varias estancias inutilizables. El residente se ve obligado a ducharse en casas de amigos y buscar alternativas para cocinar.
La propiedad solo se muestra dispuesta a realizar las obras necesarias si el residente abandona el piso. El Sindicato de Inquilinas ha alertado sobre la imposibilidad de un grupo de abogadas mediadoras de conversar con la Comisión Judicial, calificando el hecho de “inaudito”. Por el momento, el desalojo no se ha ejecutado, pero tampoco hay confirmación de su paralización o aplazamiento.