La teleasistencia avanzada está revolucionando el cuidado de las personas mayores en la Comunidad de Madrid, ofreciendo un servicio que combina inteligencia artificial, sensores inteligentes y dispositivos conectados para anticiparse a situaciones de riesgo. Este sistema, gestionado por Clece en la zona suroeste de la región, busca mejorar la calidad de vida de los mayores de 65 años con dependencia reconocida, permitiéndoles mantener su autonomía en el hogar.
A diferencia del modelo tradicional, que se basaba en la llamada del usuario ante una emergencia, la teleasistencia avanzada opera las 24 horas del día, los 365 días del año, incorporando un ecosistema de dispositivos que detectan el peligro antes de que ocurra. "Pasamos de un modelo reactivo a uno más predictivo y proactivo", explica Carolina Gómez, jefa del servicio de Teleasistencia de Clece.
Estos dispositivos, instalados de forma discreta en los domicilios, incluyen detectores de humo, gas o agua, así como sensores de movimiento y herramientas de telemonitorización. "Los detectores apenas se ven. Muchos están instalados en el techo, y otros tienen el tamaño de un teléfono móvil. No son invasivos y los usuarios los perciben como una herramienta que les da seguridad", detalla Sergio de la Iglesia, responsable del Centro de Atención de Teleasistencia de Clece.
La tecnología GSM (Sistema Global de Comunicaciones Móviles) permite que los dispositivos funcionen con tarjeta SIM, independientemente de si el domicilio cuenta con línea telefónica fija. Entre los elementos más comunes se encuentran pulseras o relojes que monitorizan parámetros biomédicos y sensores de pasividad que alertan si una persona permanece inactiva durante un tiempo prolongado.
El sistema aprende los patrones de conducta del usuario para generar una alarma cuando detecta una anomalía. Por ejemplo, si un usuario no se levanta a su hora habitual, la temperatura de la casa aumenta drásticamente o la nevera se abre menos, el sistema lanza una alerta. "Enseguida llamamos al domicilio, nos movilizamos, controlamos la situación y evitamos un mal mayor", resume De la Iglesia.
Una plataforma de gestión centralizada recopila los datos de los sensores, utilizando inteligencia artificial para optimizar recursos y mejorar la atención. El análisis de patrones de movilidad puede, por ejemplo, detectar tempranamente signos de deterioro cognitivo o cambios en los hábitos que sugieran un problema de salud.
La atención es totalmente personalizada. Tras una valoración integral realizada por profesionales como trabajadores sociales o psicólogos, se recomiendan dispositivos o programas específicos. "Hay personas que prefieren no tener dispositivos en casa. Siempre hacemos una valoración previa y se lo ofrecemos en función de sus necesidades, pero siempre respetamos la decisión del usuario", afirma Gómez.
Este servicio no solo aporta seguridad y tranquilidad a usuarios y familiares, sino que también combate la soledad no deseada. Las interacciones frecuentes, incluso cuando el usuario solo busca hablar, son una pista para detectar la soledad. Se anima a los usuarios a pulsar el botón para conversar, lo que puede llevar a un seguimiento más cercano o a la derivación a programas municipales de acompañamiento.
Los técnicos de Clece, con su contacto directo en los domicilios, juegan un papel crucial al detectar señales anómalas y elaborar informes. Esta información permite a otros profesionales realizar valoraciones formales y, si es necesario, trasladar el caso a servicios sociales o a la administración competente.
Además, el servicio promueve el envejecimiento activo con iniciativas como encuentros intergeneracionales, talleres de realidad virtual y yoga adaptado. También ofrece orientación y apoyo a los familiares y cuidadores, reconociendo la importancia de su propio bienestar.
El número de usuarios en la zona suroeste de la Comunidad de Madrid ha crecido significativamente desde que Clece gestiona el servicio, pasando de unos 8.000 a cerca de 14.000. "Es un servicio con mucho recorrido y cada vez más necesario", señala De la Iglesia, destacando su prestación en 16 municipios como Boadilla del Monte, Las Rozas, Majadahonda, Móstoles, Navalcarnero o Pozuelo de Alarcón.




