El festejo, que registró un lleno absoluto con 22.964 espectadores, estuvo marcado por la bravura y exigencia de un animal que fue premiado con la vuelta al ruedo. Durante la tarde, se lidiaron reses de variadas hechuras que mostraron nobleza, aunque con comportamientos desiguales en el tercio de varas.
La labor muletera más relevante de la jornada destacó por la conexión con los tendidos, logrando momentos de gran intensidad artística. A pesar de una ejecución técnica notable, el éxito estadístico se vio condicionado por el uso del acero, lo que impidió la obtención de trofeos tras una faena que fue reconocida por el público con una vuelta al ruedo.
El resto de la tarde transcurrió con menor relevancia, con los diestros mostrando entrega ante animales que, si bien nobles, presentaron dificultades en su lidia. La jornada concluyó con la sensación de haber presenciado un momento de gran calidad frente a un ejemplar que destacó sobre el resto del encierro presentado en el coso madrileño.




