La Plaza del Rastrillo en Madrid estrena nueva imagen tras la conclusión de sus obras de remodelación. La vicealcaldesa de la capital, Inma Sanz, acompañada por la delegada de Obras y Equipamientos, Paloma García Romero, y el concejal de Centro, Carlos Segura, ha supervisado los trabajos que buscan transformar este espacio, previamente identificado como uno de los más calurosos de la ciudad.
La intervención, que ha supuesto una inversión de 2,3 millones de euros, ha abarcado una superficie total de 4.170 m2, incluyendo la propia plaza y las calles adyacentes del Espíritu Santo, Tesoro, San Andrés y Marqués de Santa Ana. El proyecto ha priorizado la supresión de barreras arquitectónicas y la mejora de la calidad ambiental, manteniendo la plataforma única y renovando pavimentos, mobiliario urbano e iluminación.
Se han plantado 76 árboles y más de 340 arbustos para aumentar la sombra y el confort térmico. En la plaza se ha reordenado el espacio con una nueva área estancial arbolada, una zona de juegos infantiles cubierta y una fuente ornamental circular de cuatro metros de diámetro, complementada con un elemento pulverizador de agua para los meses de verano.
Desde 2019, el Área de Obras y Equipamientos ha rehabilitado 42 plazas en la ciudad, con otras cuatro en proceso de remodelación y varias más previstas próximamente, como la Plaza Mayor de Barajas y la del Mercurio.
Uno de los objetivos clave de estas reformas es mitigar el efecto 'isla de calor' mediante la plantación de más de 2.000 árboles y 10.000 arbustos en las plazas y sus entornos. La introducción de agua a través de fuentes y elementos de difusión, junto a sistemas de drenaje urbano sostenible, contribuye a reducir la sensación térmica.




