Rechazada la propuesta de jornada laboral de 35 horas para funcionarios en la Asamblea de Madrid

La iniciativa de Más Madrid, que buscaba equiparar a los empleados públicos regionales con la Administración General del Estado, no ha prosperado.

Imagen genérica de un micrófono en un podio en una sala de asambleas, simbolizando un debate político.
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Imagen genérica de un micrófono en un podio en una sala de asambleas, simbolizando un debate político.

La Asamblea de Madrid ha desestimado una propuesta para reducir la jornada laboral de los funcionarios regionales a 35 horas, una medida que ya se aplica en la Administración General del Estado.

La iniciativa, presentada por el grupo Más Madrid, fue rechazada con los votos en contra del Partido Popular. Esta decisión se alinea con la postura expresada previamente por la consejera de Economía, Hacienda y Empleo de la Comunidad de Madrid, quien había manifestado su escepticismo sobre la viabilidad de aplicar este modelo en la estructura autonómica.

"Rebajar a 35 horas la jornada de los funcionarios de la Administración General del Estado ha supuesto perder 17.000 puestos a tiempo completo."

la consejera de Economía, Hacienda y Empleo
Durante el debate, una diputada de Más Madrid defendió la propuesta argumentando que la sociedad progresa cuando se amplían los derechos, el tiempo de vida y el bienestar de los trabajadores. Subrayó que el éxito no siempre reside en una mayor presión o control, sino en la dignidad laboral.

"La derecha convierte el trabajo en presión. La izquierda entiende que el trabajo debe ser compatible con vivir. La izquierda sospecha siempre del trabajador. La izquierda confía en las personas sin su capacidad cuando se las trata con dignidad."

una diputada de Más Madrid
Desde el Partido Socialista, un diputado también mostró su apoyo a la medida, destacando que el Ministerio de Transformación Digital y Función Pública ya ha implementado esta reducción en la Administración General del Estado. Resaltó que esta decisión fue fruto de una negociación compleja, buscando mantener la calidad de los servicios públicos y los derechos laborales.
En contraste, una diputada del Partido Popular criticó la insistencia de la izquierda en esta propuesta, especialmente después de su implementación en la AGE, calificándola como una estrategia para sumarse a lo que denominó la “trampa del Gobierno”. Lamentó la falta de un estudio oficial sobre el impacto económico de la medida, señalando que su coste podría ser elevado. Además, hizo hincapié en el contexto demográfico, con una parte significativa de la plantilla de empleados públicos cercana a la jubilación.
Finalmente, una diputada de Vox argumentó que el problema de la Comunidad de Madrid no es la falta de recursos, sino la ausencia de valentía y decisión política. Defendió que los derechos de los trabajadores públicos deberían prevalecer sobre otros gastos, haciendo alusión a la inmigración.