La vicealcaldesa de Madrid y delegada de Seguridad y Emergencias, Inma Sanz, junto a la delegada de Obras y Equipamientos, Paloma García Romero, y el concejal de Centro, Carlos Segura, visitaron las obras de Prado 30. Este inmueble, que estuvo ocupado entre mayo de 2017 y noviembre de 2019, fue desalojado por el gobierno municipal de José Luis Martínez-Almeida y ahora se transformará en un recurso para los ciudadanos.
Los trabajos se desarrollan en dos fases paralelas. La primera fase, con un presupuesto de 3,9 millones de euros, se centra en la consolidación estructural del edificio, la mejora de la accesibilidad y la evacuación de incendios, y la restauración de elementos protegidos como las fachadas y el zaguán. Esta etapa, que comenzó en mayo, está financiada al 48% por el Ayuntamiento y al 52% por la Comunidad de Madrid, en función de la superficie que ocuparán los futuros equipamientos.
La segunda fase, financiada íntegramente por el Ayuntamiento con 3,5 millones de euros, se destinará a crear el espacio cultural en el ala norte del edificio. Este incluirá aulas polivalentes, una sala de exposiciones, un salón de actos, y espacios para actividades deportivas como yoga y pilates, además de una sala de estudio en la cuarta planta. El resto del edificio albergará el centro de salud.
La colaboración entre el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid ha sido clave para este proyecto. Tras la recuperación del edificio en noviembre de 2019, la Comunidad solicitó una cesión parcial para el centro de salud, mientras que el Consistorio decidió establecer el espacio cultural. La complejidad técnica de la intervención, que incluye refuerzos estructurales y de cimentación, llevó a la decisión de que el Ayuntamiento asumiera las obras estructurales para una ejecución más eficiente.




