La polémica surgió a raíz de un evento en Madrid, donde se corearon gritos dirigidos contra una dirigente venezolana. El artista, que participó en el acto, ha reconocido haberse dejado llevar por la emoción del momento, asegurando que su intención nunca fue promover el insulto.
“"No soy racista."
En su comunicado, el artista ha enfatizado que su trayectoria siempre ha estado ligada a valores de amor, unión y respeto, y ha querido desvincularse de cualquier acusación de racismo. Ha atribuido su reacción a la intensidad del contexto, afirmando que no representa su comportamiento habitual.
Aunque ha pedido disculpas por lo sucedido, el artista ha dejado claro que no renuncia a sus principios ni a su postura personal. Ha reiterado su compromiso con la búsqueda de una Venezuela libre, democrática y próspera, siempre bajo los pilares del respeto y la unión.
El incidente ha provocado un intenso debate político y mediático. La Embajada de Venezuela en España ha condenado los cánticos, calificándolos de racistas y de odio, y ha exigido disculpas por lo ocurrido en la Puerta del Sol. Diversos actores políticos han intervenido en la discusión sobre los límites del discurso en actos públicos y la responsabilidad de las figuras públicas en tales situaciones.




