Halcones peregrinos anidan por tercer año en el Hospital 12 de Octubre de Madrid

Una pareja de aves rapaces protegidas ha criado con éxito tres polluelos en la azotea del centro hospitalario, demostrando su adaptación al entorno urbano.

Imagen de una pareja de halcones peregrinos en su nido en la azotea de un hospital en Madrid.
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Imagen de una pareja de halcones peregrinos en su nido en la azotea de un hospital en Madrid.

Una pareja de halcones peregrinos ha elegido por tercer año consecutivo la azotea del Hospital 12 de Octubre de Madrid para anidar, logrando sacar adelante tres polluelos.

Una pareja de halcones peregrinos ha vuelto a anidar en la azotea del Hospital 12 de Octubre de Madrid, logrando sacar adelante tres polluelos en la caja nido instalada en el Edificio Azul. Esta es la tercera nidificación documentada en el hospital, que ya ha visto crecer seis crías en temporadas anteriores.
Estas aves rapaces, protegidas a nivel regional y nacional, han demostrado una notable capacidad de adaptación a entornos urbanos. El seguimiento de la familia corre a cargo de biólogos especializados y la supervisión veterinaria la realiza Brinzal, organización dedicada a la recuperación de fauna silvestre. Los polluelos, una hembra y dos machos, presentan diferencias de tamaño y ya dan sus primeros pasos y aleteos.
El departamento de Asuntos Generales del hospital ha colaborado activamente en la instalación del nido, el acceso a las zonas técnicas y el seguimiento constante. El hospital también se encarga de recuperar ejemplares caídos. El ciclo reproductivo sigue un calendario predecible, con apareamiento en febrero, puesta en marzo y nacimiento en abril, seguido del anillamiento de los polluelos.
Una cámara instalada en la caja nido permite el monitoreo en directo, facilitando información detallada sin interferir en el comportamiento natural de la pareja. La pareja reproductora actual es la misma que se asentó hace tres años, demostrando fidelidad al lugar. Los halcones peregrinos se alimentan de aves y murciélagos, actuando como controladores naturales de fauna avícola en la ciudad.
Las capacidades físicas de esta especie son excepcionales, pudiendo superar los 350 km/h en picado. Las hembras son más grandes y juegan un papel clave en la defensa del territorio y el aporte de presas. El Edificio Azul del hospital ofrece condiciones ideales, reproduciendo artificialmente la altura y características de los acantilados naturales donde habitan.