Estos trenes, fabricados por Stadler, son parte de un contrato de Renfe que asciende a 1.306 millones de euros por un total de 79 unidades. Las primeras cinco unidades, que incluyen los modelos T100 (con capacidad para 912 plazas) y T200 (hasta 1.884 plazas), se someterán a las últimas pruebas de circulación real antes de su puesta en marcha.
La incorporación de estos convoyes está prevista para finales del verano, una vez completados los procesos de homologación, simulaciones comerciales y ensayos bajo diversas condiciones. Prestarán servicio en todas las líneas del núcleo de Cercanías Madrid, a excepción de la C-9 (Cercedilla-Cotos).
Los trenes, con longitudes de aproximadamente 100 y 200 metros, combinan coches de uno y dos pisos, lo que les permite adaptarse a las fluctuaciones de la demanda. Esta flexibilidad es crucial para una red que transporta a más de 730.000 viajeros diariamente, representando el 55% de los desplazamientos en transporte público en España.
Entre las características destacadas se encuentran los sistemas de información al viajero, ancho ibérico y una velocidad máxima de 140 km/h. Además, incorporan los últimos avances en accesibilidad y confort, con espacios para personas con movilidad reducida, acceso a nivel de andén en varias puertas, y áreas multifuncionales para bicicletas y carritos infantiles.
Para mejorar la experiencia del usuario, los trenes disponen de tomas de carga USB y enchufes en los asientos, un moderno sistema de información al pasajero y videovigilancia CCTV. La iluminación LED y un eficiente sistema de climatización contribuyen a un ambiente confortable y a la sostenibilidad del transporte.
Tras la entrega inicial, se espera la llegada mensual de más unidades hasta completar nueve T100 y ocho T200 a lo largo de 2026. Esta adquisición forma parte del plan de renovación de flota de Renfe, que contempla una inversión total de unos 3.500 millones de euros para modernizar el material rodante en todo el territorio nacional.




