El Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid ha dado luz verde a la adjudicación de un contrato valorado en 3,8 millones de euros. Este acuerdo, con una duración inicial de cuatro años y posibilidad de prórroga, se centrará en el mantenimiento de las bóvedas y estructuras de los túneles del Metro de Madrid, incluyendo los tunelillos de enlace, sacos de maniobra y ramales que conectan con cocheras y depósitos.
La principal finalidad de esta iniciativa es asegurar condiciones óptimas de higiene y mantenimiento en el interior de la extensa red de túneles, un aspecto crucial para la operatividad del suburbano madrileño. Los trabajos se llevarán a cabo exclusivamente en horario nocturno, cuando el servicio de trenes está inactivo y la tracción eléctrica desconectada, evitando así cualquier interrupción en la circulación diaria.
Para la ejecución de estas tareas, se empleará un convoy especializado. Este estará compuesto por una dresina, un vehículo ferroviario diseñado para el mantenimiento de vías, y un vagón equipado con un depósito de agua. Mediante una bomba de impulsión, el equipo proyectará agua a presión en un ángulo de 360 grados, permitiendo una limpieza profunda de las bóvedas y el revestimiento interior de los túneles. Esta técnica es particularmente efectiva en el entorno restringido de una infraestructura ferroviaria subterránea. Además de la limpieza mecanizada, el contrato incluye la retirada manual de residuos acumulados en la vía.
La acumulación de suciedad, polvo y residuos en las bóvedas y estructuras subterráneas puede afectar tanto a los sistemas eléctricos y de señalización como a la calidad del aire que respiran los viajeros.
El mantenimiento de los túneles va más allá de la estética, impactando directamente en la seguridad, la eficiencia operativa y la salubridad para los miles de usuarios que transitan diariamente. La suciedad acumulada puede comprometer los sistemas eléctricos y de señalización, así como la calidad del aire. Por ello, estas actuaciones son parte esencial del mantenimiento rutinario de cualquier red de metro con décadas de funcionamiento.
El contrato también incorpora criterios ambientales, exigiendo a la empresa adjudicataria medidas para reducir las emisiones de CO₂ generadas por las dresinas. Este enfoque busca mejorar la calidad del aire dentro de los túneles y minimizar el impacto ambiental de las operaciones de mantenimiento, reflejando una creciente tendencia de sostenibilidad en la gestión de infraestructuras públicas.
Este acuerdo se suma a otro contrato independiente, valorado en 56 millones de euros, que Metro de Madrid mantiene para la higiene del material móvil, es decir, los trenes y sus espacios operativos. Este servicio abarca la limpieza ordinaria, desinfección, desinsectación y desratización, así como acciones contra el vandalismo, como la eliminación de grafitis. La coexistencia de ambos contratos subraya la necesidad de una planificación detallada y una inversión constante para mantener una red de metro tan extensa como la madrileña.




