Estas cifras abarcan los servicios prestados a los ciudadanos y el acompañamiento diario a los residentes de las más de 24.600 viviendas del parque público regional. Entre enero y junio, aproximadamente 25.000 de estas actuaciones se centraron en el apoyo a familias, la mediación en conflictos vecinales, la detección de vulnerabilidades y la asistencia a personas mayores que viven solas.
Para llevar a cabo esta labor, la AVS cuenta con 72 profesionales de Educación y Trabajo Social distribuidos en los 21 distritos de Madrid y más de 100 municipios madrileños. Su trabajo sobre el terreno identifica las necesidades de los inquilinos, brinda apoyo en situaciones difíciles y promueve la convivencia en las promociones residenciales públicas.
La actividad de la Agencia trasciende la mera provisión de vivienda y la gestión de trámites. Sus equipos implementan programas de acompañamiento familiar, mediación vecinal e intervención comunitaria, además de identificar tempranamente casos que requieren seguimiento específico, como mayores en situación de soledad no deseada. También se desarrollan campañas de prevención del consumo de drogas y actividades para fomentar la cohesión social.
Se realizan también acciones de concienciación sobre seguridad en el hogar, en colaboración con el Cuerpo de Bomberos, para prevenir riesgos y ofrecer pautas ante emergencias.
Desde mayo, el nuevo Servicio de Atención e Información al Ciudadano centraliza la orientación, el registro, la cita previa y el servicio preferente, agilizando trámites y ofreciendo un trato más personalizado, especialmente para quienes necesitan ayuda con procedimientos administrativos o canales electrónicos. Desde su inicio, se han gestionado más de 10.000 trámites de fianzas de arrendamiento, 8.200 registros presenciales, 2.500 consultas y 750 incidencias técnicas.
La Comunidad de Madrid mantiene todos los recursos de la AVS disponibles durante el verano, asegurando la continuidad de los servicios de atención ciudadana, intervención, mediación y asistencia vecinal. Los madrileños pueden realizar sus gestiones de forma presencial, telefónica o telemática, mientras los profesionales continúan con labores de orientación, prevención e integración comunitaria.




