El sistema, conocido como Account-Based Ticketing (ABT), ya funciona en ciudades como Londres o Nueva York. Su principal ventaja es que el propio sistema calculará la tarifa más económica para el usuario basándose en sus trayectos diarios o mensuales, cobrando únicamente el importe justo. Esto elimina la necesidad de decidir de antemano qué tipo de abono o bono conviene más, simplificando la experiencia para usuarios habituales y ocasionales.
Para asegurar la correcta implementación de este proyecto, que se espera esté operativo antes de que finalice 2027, el Consejo de Gobierno ha autorizado la contratación de un equipo técnico especializado. Esta asistencia externa, con un coste de 2,7 millones de euros, asesorará al Consorcio Regional de Transportes de Madrid (CRTM) durante todo el proceso de diseño y puesta en marcha.
La inversión total de 42,7 millones de euros busca modernizar la movilidad en la región, adaptándola a los hábitos actuales de los ciudadanos y a los estándares tecnológicos internacionales. Aunque el nuevo sistema ofrecerá una vía de pago más cómoda y flexible, la tarjeta de transporte tradicional no desaparecerá de forma inmediata, coexistiendo ambas opciones.
Con esta iniciativa, Madrid se une a grandes metrópolis mundiales que ya han adoptado modelos de pago similares, pero el sistema madrileño destaca por incorporar desde el inicio el cálculo automático de la tarifa óptima, ofreciendo una ventaja económica real y directa a los usuarios.




