Los técnicos del Cuerpo de Bomberos han identificado las zonas críticas donde la vegetación densa supone un mayor peligro. Las actuaciones se centran en áreas próximas a núcleos de población y puntos donde el fuego podría propagarse con rapidez, mediante labores de poda, desbroce y el acondicionamiento de 74,6 kilómetros de pistas forestales para facilitar el acceso de los equipos de extinción.
Una parte fundamental de esta estrategia es el uso de ganado para la limpieza natural del monte. Aproximadamente el 71,2% de la superficie intervenida, unas 3.772 hectáreas, se mantiene mediante el pastoreo de ovejas, cabras, vacas y caballos. Este sistema, operativo desde 2011, cuenta con la colaboración de 85 explotaciones ganaderas que reciben una compensación por su labor de mantenimiento del ecosistema.
El resto de las tareas recae sobre un equipo de 304 profesionales especializados, organizados en retenes forestales que operan en zonas de interfaz urbano-forestal. Con la llegada del verano y el aumento de las temperaturas, este dispositivo se integrará en el plan INFOMA, elevando el total de efectivos a 419 personas para garantizar una respuesta rápida y eficaz ante cualquier emergencia.




