El contrato, gestionado por Canal de Isabel II, contempla un incremento presupuestario del 16,9% respecto al periodo anterior. Esta partida económica permitirá mejorar la capacidad de respuesta ante cortes en el suministro mediante la distribución de agua embotellada y el despliegue de cisternas móviles.
La estrategia incluye la renovación integral de la flota actual de ocho cisternas, incorporando mejoras en los sistemas de iluminación, chasis y elementos de rodadura. Además, se sumarán ocho nuevos depósitos portátiles, lo que permitirá duplicar la capacidad de atención a la población afectada.
El servicio prioriza la atención a clientes sensibles, como centros educativos y residencias de mayores. La gestión logística se verá reforzada con nuevas herramientas digitales para el seguimiento de vehículos, buscando reducir los tiempos de entrega en las zonas donde se produzcan incidencias.




