El proyecto tiene una finalidad práctica y económica muy concreta. Si los resultados confirman que alguna de las variedades estudiadas es viable para la producción de calçots en Madrid, los agricultores de la región podrían incorporar este cultivo a su huerta con vistas a su comercialización.
Madrid investiga el cultivo de calçots con variedades de cebolla autóctonas
El IMIDRA lidera el proyecto Alliummad 24 para adaptar este producto catalán al clima madrileño y ofrecer nuevas oportunidades a los agricultores locales.
Por Redacción La Voz de Madrid
••3 min de lectura
IA
Imagen genérica de brotes de cebolla en un campo, simbolizando la investigación agrícola.
El Instituto Madrileño de Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario (IMIDRA) lleva dos años investigando cinco variedades de cebolla, dos de ellas originarias de Chinchón, para determinar si pueden producir calçots adaptados al clima de la Comunidad de Madrid, buscando nuevas oportunidades para los agricultores.
La Comunidad de Madrid está inmersa en un proyecto innovador que busca desarrollar su propia versión del calçot, un producto tradicionalmente asociado a Cataluña. Esta iniciativa, denominada Alliummad 24, está siendo impulsada por el Instituto Madrileño de Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario (IMIDRA), con el objetivo de adaptar el cultivo de calçots a las condiciones climáticas de la región y ofrecer una nueva vía de negocio a los agricultores locales.
Desde hace dos años, los técnicos del IMIDRA analizan cinco variedades de cebolla, incluyendo dos autóctonas de Chinchón, un municipio madrileño con una rica tradición hortícola. Estas variedades de Chinchón han sido recientemente registradas, lo que asegura su conservación y exclusividad dentro de la Comunidad de Madrid. El proyecto cuenta con la colaboración de profesionales de la Indicación Geográfica Protegida (IGP) Calçots de Valls, garantizando así la aplicación de criterios de calidad contrastados.
El estudio evalúa diversos parámetros cruciales para el cultivo del calçot, como la brotación, el número y diámetro de los hijuelos, la longitud blanca del tallo (un indicador clave de calidad), y la resistencia a plagas y enfermedades. También se considera la necesidad de riego, un factor vital en una región con veranos secos. Dos de las variedades analizadas provienen del Banco de Germoplasma Vegetal de Alcalá de Henares, que preserva la diversidad genética de las plantas cultivadas en la región.
Los avances del proyecto fueron presentados recientemente en una jornada demostrativa en la Finca El Encín, en Alcalá de Henares, a la que asistió el viceconsejero de Medio Ambiente, Agricultura y Ordenación del Territorio, Rafael García. Durante el evento, el Centro de Innovación Gastronómica (CIG) de la Comunidad de Madrid preparó degustaciones con los calçots cultivados, demostrando su potencial culinario.
Además de su valor comercial, el proyecto Alliummad 24 contribuye a la recuperación del patrimonio agrícola regional. Las variedades de cebolla de Chinchón, que estuvieron en riesgo de desaparecer, ahora se mantienen activas en el campo, asegurando su conservación y aplicación práctica, lo que subraya la doble función de este proyecto: preservar y producir.



