Madrid intensifica controles alimentarios por 73 brotes este verano

La Comunidad de Madrid refuerza la vigilancia en establecimientos para prevenir enfermedades transmitidas por alimentos ante el aumento de casos y afectados.

Primer plano de un termómetro marcando alta temperatura junto a alimentos en una nevera, simbolizando la seguridad alimentaria en verano.
IA

Primer plano de un termómetro marcando alta temperatura junto a alimentos en una nevera, simbolizando la seguridad alimentaria en verano.

La Comunidad de Madrid ha intensificado la vigilancia en establecimientos durante el verano para prevenir enfermedades transmitidas por alimentos, tras registrar 73 brotes que han afectado a 1.187 personas.

Profesionales de la Dirección General de Salud Pública están verificando el cumplimiento de la normativa sanitaria y promoviendo buenas prácticas de higiene en lugares como residencias de mayores, comedores colectivos, albergues, campings, granjas escuela y piscinas. El objetivo es garantizar la máxima protección de los consumidores frente a los riesgos que las altas temperaturas estivales suponen para la seguridad de comidas y bebidas, especialmente si no se mantienen las condiciones adecuadas de conservación, transporte o manipulación.
En lo que va de año, la región ha contabilizado 73 brotes de transmisión alimentaria, con 1.187 afectados, de los cuales 32 requirieron hospitalización. El Ejecutivo autonómico subraya que la seguridad alimentaria es una responsabilidad compartida entre administraciones, empresas y consumidores, destacando la importancia de los controles oficiales y la manipulación correcta en el sector, así como las prácticas seguras en el hogar.

"Los controles oficiales y la correcta manipulación en las compañías del sector resultan esenciales para prevenir riesgos, pero estas prácticas en el hogar son igualmente importantes."

un portavoz de la Consejería de Sanidad
Se recuerdan medidas preventivas básicas como el lavado frecuente de manos, la limpieza de utensilios y superficies, y la separación de productos crudos y cocinados para evitar contaminaciones cruzadas. También se aconseja cocinar completamente carnes, pescados y huevos, respetar la cadena de frío, refrigerar rápidamente los perecederos y sobras, leer el etiquetado y no sobrepasar las fechas de caducidad.
Se presta especial atención a las comidas al aire libre, recomendando mantener los productos refrigerados hasta el momento de consumirlos, transportarlos en neveras portátiles y evitar abrirlas innecesariamente. La conservación de sobras en frío lo antes posible y la separación de crudos y cocinados son cruciales. Para preparaciones con huevo, se sugiere cocinarlas bien y mantenerlas refrigeradas, evitando el huevo crudo si no se garantiza el frío, dada la asociación de la salmonela con brotes alimentarios.
Se advierte sobre el cuidado necesario con la población vulnerable, como embarazadas, personas mayores, inmunodeprimidas o niños pequeños, a quienes no se debe ofrecer fruta cortada y almacenada a temperatura ambiente por más de dos horas.