Las altas temperaturas estivales favorecen la proliferación de microorganismos, lo que incrementa el riesgo de alteración en la seguridad de alimentos y bebidas si no se conservan, transportan o manipulan adecuadamente. Profesionales de la Dirección General de Salud Pública, dependiente de la Consejería de Sanidad, han reforzado la vigilancia en diversos establecimientos de la región, incluyendo residencias de mayores, comedores colectivos, albergues, campings, granjas escuela y piscinas. Su labor se centra en asegurar el cumplimiento de la normativa sanitaria y fomentar las buenas prácticas de higiene.
En lo que va de 2026, la Comunidad de Madrid ha contabilizado 73 brotes de transmisión alimentaria, que han afectado a 1.187 personas, de las cuales 32 requirieron hospitalización. El Ejecutivo autonómico subraya que la seguridad alimentaria es una responsabilidad compartida entre administraciones, empresas y consumidores.
Se recuerda la importancia de medidas preventivas básicas en el hogar, como el lavado frecuente de manos, la limpieza de utensilios y superficies de cocina, y la separación de alimentos crudos y cocinados para evitar contaminaciones cruzadas. Cocinar completamente carnes, pescados y huevos, respetar la cadena de frío, refrigerar rápidamente los perecederos y sobras, leer el etiquetado y no sobrepasar las fechas de caducidad son también prácticas esenciales.
Se presta especial atención a las comidas al aire libre, como picnics y barbacoas. Se aconseja transportar los productos refrigerados en neveras portátiles con acumuladores de frío, mantenerlos cerrados el mayor tiempo posible, y separar crudos de listos para consumir. Las sobras deben conservarse en frío cuanto antes.
En cuanto a preparaciones con huevo, se recomienda cocinarlas bien, mantenerlas refrigeradas y evitar el huevo crudo si no se garantiza la cadena de frío, dada la asociación de la salmonela con brotes alimentarios. También se advierte sobre el cuidado con la población vulnerable (embarazadas, mayores, inmunodeprimidos, niños pequeños), a quienes no se debe ofrecer fruta cortada y almacenada a temperatura ambiente por más de dos horas.




