El programa, impulsado por la Consejería de Educación, Ciencia y Universidades, ha contado en su primera edición con la participación de 13 centros educativos públicos. Los estudiantes han tenido la oportunidad de diseñar y lanzar sus propios experimentos a una altitud de 30.000 metros en la estratosfera, donde las condiciones se asemejan a las del espacio cercano, permitiendo investigaciones no factibles en la superficie terrestre.
La experiencia culminó con una sesión en la Real Academia de Ingeniería, donde los jóvenes investigadores presentaron los resultados y conclusiones de sus trabajos. Entre las investigaciones realizadas se incluyeron la fotografía de gran altitud, la medición de radiación cósmica y ultravioleta, y el estudio de microorganismos en condiciones extremas, destacando el rigor científico y la capacidad de análisis de los participantes.
Este proyecto ha permitido a los alumnos participar en todas las fases de una experiencia aeroespacial real, desde el diseño conceptual hasta el análisis de datos post-vuelo, incluyendo el seguimiento en tiempo real. Para facilitar esta labor, los profesores han recibido formación específica y han desarrollado propuestas adaptadas a los requisitos técnicos y de seguridad.




