Un día después de que surgiera la controversia por la temática y el lema de los carteles del Orgullo en la capital, el área de Políticas Sociales ha anunciado una nueva frase para la campaña. La elección, "La diversidad se vive en Madrid", se posiciona como el mensaje principal, mientras que el lema anterior, "Orgullosamente de Madrid", se considera ahora un "mensaje complementario".
Según el área dirigida por José Fernández, la campaña busca "poner en valor cómo la ciudad protege y promueve los derechos de las personas LGTBI". Ante las críticas por la ausencia de representación de estas personas en los diseños, el consistorio asegura que los tres carteles —que muestran un balcón, sillas apiladas y botes de caramelos— "representan cómo la diversidad se defiende y también se integra en los barrios, en los comercios y en los hogares madrileños, que lucen la bandera arcoíris".
Estas son las primeras declaraciones del área de Políticas Sociales, que inicialmente se remitió a las palabras del alcalde. José Luis Martínez-Almeida no detalló el significado de la cartelería y criticó a la oposición por sus comentarios, afirmando que "trabajamos para que el Orgullo se celebre igual que se ha celebrado siempre, que se celebre con la misma alegría, que se reivindique la diversidad que es una seña de esta ciudad".
El delegado de Políticas Sociales, Familia e Igualdad ha enfatizado que "En Madrid, la diversidad LGTBI no es una proclama ni una mera declaración institucional, está incorporada de forma natural en el ritmo cotidiano de la ciudad y en su manera de convivir". La campaña "demuestra que la diversidad no aparece solo en los grandes momentos visibles, sino que está presente todos los días del año en los gestos pequeños y en el día a día de la ciudad", según la nota distribuida por el Ayuntamiento.
El consistorio subraya que esta idea se refleja también en el mensaje complementario de las banderolas: "Orgullosamente de Madrid". Esta expresión celebra el "orgullo de pertenencia a una ciudad en la que la diversidad se vive en libertad".
“"Parece más la promoción de un día del madrileño o una mera fiesta de estética vacía, olvidando que el 28J no es un decorado, es una reivindicación histórica."
Organizaciones como Arcópoli han criticado duramente la campaña, considerándola un "insulto a la memoria" que "desvirtúa por completo el sentido del Orgullo" y ejecuta "un borrado sistemático de las personas LGTBI+". Denuncian que la iniciativa parece más una "provocación política consciente que busca despolitizar, desarmar y volver invisible la disidencia sexual y de género en los espacios públicos de nuestra ciudad".




