El Ayuntamiento de Madrid ajusta el protocolo de cierre de El Retiro por viento

La modificación eleva los umbrales de velocidad del viento para activar las alertas, buscando reducir los cierres sin comprometer la seguridad de los visitantes.

Imagen de un parque urbano con árboles y caminos, representando un espacio verde en la ciudad.
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Imagen de un parque urbano con árboles y caminos, representando un espacio verde en la ciudad.

El Ayuntamiento de Madrid ha decidido modificar el protocolo que regula el cierre del Parque de El Retiro en situaciones de viento, con el objetivo de reducir el número de clausuras sin poner en riesgo la seguridad de los usuarios.

La medida, que se formalizará en la próxima Junta de Gobierno municipal el 7 de mayo, ajusta los criterios técnicos para la activación de las alertas. La alerta naranja, que antes se activaba con rachas de viento de entre 40 y 55 km/h, ahora lo hará entre 45 y 60 km/h. Por su parte, la alerta roja, que implica el cierre total del parque, se aplicará a partir de los 60 km/h, en lugar de los 55 km/h establecidos previamente.

"Este ajuste permitirá reducir el número de cierres sin comprometer la seguridad de los visitantes."

fuentes municipales
La decisión se fundamenta en un análisis estadístico de datos recopilados desde 2014, el cual ha revelado que factores como la temperatura máxima o la humedad del suelo tienen una influencia menor de lo estimado en la caída de ramas y árboles durante episodios de viento. Estos elementos sí eran considerados con mayor peso en el protocolo aprobado en 2019.
A pesar de la controversia generada por los cierres, el Ayuntamiento ha señalado que la clausura total del parque ha sido poco frecuente. Entre 2020 y 2025, el Retiro solo permaneció cerrado por alerta roja el uno por ciento del tiempo. Sin embargo, en ese breve periodo se concentró el 38 por ciento de las caídas de árboles y ramas, lo que subraya la importancia de mantener criterios de seguridad rigurosos en condiciones extremas.
Con esta actualización, el Consistorio madrileño busca equilibrar la prevención de riesgos con el acceso público a uno de los espacios verdes más emblemáticos de la capital, disminuyendo así los días en que el parque permanece cerrado.