El delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, anunció la cancelación de este proyecto, que había sido presentado recientemente. La decisión se tomó tras las fuertes críticas recibidas, especialmente por parte de la formación VOX y representantes del comercio local.
El concejal de VOX, Ignacio Ansaldo, cuestionó la idoneidad de ocupar aceras con estas estructuras, argumentando que supondría una cesión del espacio público a empresas privadas. Advirtió sobre posibles perjuicios a la accesibilidad peatonal y la generación de atascos por furgonetas de reparto mal estacionadas.
Desde el sector del comercio tradicional, se expresó preocupación por la desigualdad económica que podrían generar estas taquillas frente a los negocios de proximidad, que ya actúan como puntos de recogida. Ansaldo también manifestó temor por el vandalismo y la seguridad de los paquetes.
En respuesta, Carabante rechazó las críticas, calificándolas de "más propias de la izquierda más podemita", y negó que el proyecto favoreciera exclusivamente a grandes empresas tecnológicas como Amazon. Explicó que la intención era crear un soporte único compatible con todos los operadores, incluyendo pequeños comercios adaptados al comercio electrónico.
A pesar de defender que estos puntos de recogida en la vía pública podrían reducir desplazamientos y contaminación, el representante del Partido Popular justificó la retirada del proyecto, indicando que se encontraba en fase de estudio técnico y que las reuniones con los responsables del distrito aconsejaron su descarte definitivo.




