Durante el acto institucional del 2 de Mayo, la presidenta regional describió a la sociedad madrileña como un "ejército" unido en la defensa de su libertad. En su discurso, pronunciado en la Real Casa de Correos, afirmó que la región "no se dejará controlar por nada ni nadie" y que cualquier intento en ese sentido encontrará una "digna y rotunda respuesta".
La líder autonómica enfatizó que Madrid se alinea con la unidad de la Nación y con aquellas sociedades que buscan la libertad, así como con quienes se oponen al "terror y las imposiciones arbitrarias". En este contexto, destacó que la colaboración de todos convierte a la región en el "motor económico, político y social del país".
“"Ser libres del acoso político y del sectarismo ha permitido a los madrileños apreciar lo que funciona sin complejos, en una comunidad que alienta a quien prospera, sin envidias ni temores."
Asimismo, la presidenta señaló que Madrid no se detiene ante las provocaciones y que está viviendo su "mejor momento" al no haber perdido tiempo en "nacionalismos ni ideologías identitarias". Recordó también que la Puerta del Sol se convirtió recientemente en un símbolo de libertad al acoger a miles de venezolanos, y elogió a una sociedad que "mira de frente al miedo" y honra a las víctimas del terrorismo.
En la parte final de su intervención, la presidenta expresó su inquietud por la situación actual de España y por la "soledad administrativa" que, a su juicio, enfrenta la Comunidad de Madrid como "región capital y puerta de entrada para el mundo entero". Subrayó la heterogeneidad de la región y lamentó las oportunidades que se están perdiendo en las circunstancias actuales.
Por ello, instó a centrarse en proyectos estatales que impulsen reformas en infraestructuras, la gestión del agua, incentivos para profesionales sanitarios, mejoras en el transporte, la atracción de inversiones extranjeras y el apoyo a los autónomos, además de abordar la crisis familiar y la baja natalidad.




