Madrid: Alerta por calor extremo y pérdidas económicas por el cambio climático

Un informe de Fundación AXA advierte sobre el aumento de temperaturas, el impacto en la salud y la productividad, y la posible pérdida del 16% del PIB regional.

Imagen dividida que muestra un termómetro con altas temperaturas y una vista borrosa de Madrid bajo un cielo brumoso.
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Imagen dividida que muestra un termómetro con altas temperaturas y una vista borrosa de Madrid bajo un cielo brumoso.

La ciudad de Madrid podría registrar temperaturas similares a las de Marrakech para el año 2050 y sufrir una merma del 16% en su Producto Interior Bruto si persisten las emisiones actuales de CO2 y la crisis climática se agrava.

Un estudio de Fundación AXA, titulado ‘Cuidar el presente, proteger el mañana: adaptación climática de la ciudad de Madrid’, analiza las consecuencias que la crisis climática podría acarrear en la capital española. Las proyecciones apuntan a un incremento térmico de entre 5,2 y 5,5 grados, lo que podría derivar en hasta 68.000 muertes adicionales para 2050 si no se implementan medidas de adaptación.
Este aumento de temperaturas extremas no solo plantea desafíos para la salud pública y el bienestar social, sino que también afectará a los beneficios empresariales. La alteración de las condiciones climáticas impacta directamente en la productividad, y ya se han registrado pérdidas superiores a los 20.000 millones de euros a causa de siniestros relacionados.

"El calor provocaría la pérdida de 7.700 puestos de trabajo porque las temperaturas extremas provoca menor productividad."

Claudia Ylla Arbos · Autora del estudio
La autora del informe, Claudia Ylla Arbos, detalló que la Comunidad de Madrid podría ver reducido su PIB en un 16,4% si no se adoptan medidas de adaptación. Las predicciones para 2030 ya advertían de un incremento del 17% en el riesgo de accidentes laborales debido al calor extremo. Un aumento de 4 grados podría reducir la jornada laboral de los trabajadores expuestos en al menos media hora semanal.
Otras consecuencias previstas incluyen un aumento en las facturas energéticas, el deterioro de las zonas verdes y restricciones en el uso del agua. Ylla subrayó que ya se observa un incremento en la frecuencia e intensidad de eventos climáticos extremos, exacerbados en entornos urbanos por fenómenos como la isla de calor y la impermeabilización del suelo.
De cara a 2050, la capital española podría experimentar más de dos meses de olas de calor anuales, con sensaciones térmicas superiores a los 33 grados, lo que se traduciría en 55 días de altas temperaturas y más de 62 noches cálidas adicionales. El informe estima que, en un escenario extremo, las muertes adicionales podrían ser 68.000, cifra que podría reducirse drásticamente con políticas eficaces.