El hallazgo de estos restos, producido en el marco de las obras de rehabilitación de la zona, generó un notable interés entre los ciudadanos y reavivó el recuerdo de un sistema de transporte que formó parte del paisaje urbano madrileño hasta su desaparición en el siglo XX.
“"Entendemos que en el proyecto actual no es fácil encajar esa musealización porque habría variar sustancialmente el diseño previsto."
Según ha informado el Consistorio madrileño, los informes técnicos elaborados por la Comunidad de Madrid concluyen que estos restos no cuentan con protección patrimonial específica, lo que permite su desmontaje. La decisión responde a la necesidad de no alterar el proyecto urbanístico en curso, tal como explicó la vicealcaldesa y portavoz municipal, Inma Sanz.
Los raíles serán retirados mediante un proceso controlado para evitar daños y, posteriormente, se buscará la ubicación más adecuada para su exposición. Aunque su valor histórico no ha sido considerado relevante desde el punto de vista patrimonial, el Consistorio destaca su importancia simbólica y busca ponerlo en valor en un entorno más apropiado, posiblemente en algún museo vinculado con el ámbito del transporte o la historia de la ciudad.
“"Tiene un valor casi emocional para los madrileños."
Esta decisión se alinea con las recomendaciones de la Dirección General de Patrimonio Cultural, que sugería la extracción de los restos y su posterior musealización. De este modo, el Ayuntamiento opta por preservar una parte de la memoria urbana sin comprometer el desarrollo del proyecto de transformación del eje entre Cibeles y la Puerta de Alcalá.
Por el momento, el Consistorio madrileño no ha ofrecido más detalles sobre el lugar exacto donde serán trasladados los raíles, aunque desde el Gobierno municipal aseguran que se tratará de un espacio que permita contextualizar su historia y facilitar su acceso al público. Mientras tanto, los trabajos de rehabilitación continúan en la zona.




