La Selectividad 2025-2026 estrena sistemas anti-fraude electrónico

Cerca de 300.000 estudiantes se enfrentan a la Prueba de Acceso a la Universidad con nuevas medidas para detectar dispositivos electrónicos e inteligencia artificial.

Primer plano de un examen de selectividad con un bolígrafo y equipo de detección electrónica.
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Primer plano de un examen de selectividad con un bolígrafo y equipo de detección electrónica.

La Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) de 2025-2026 incorporará sistemas avanzados de detección electrónica para combatir el fraude, afectando a unos 300.000 estudiantes en toda España.

La Comunidad de Madrid será la primera en iniciar la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) para el curso 2025-2026, con exámenes programados del lunes 2 al jueves 4 de junio. Esta convocatoria, que movilizará a cerca de 300.000 estudiantes a nivel nacional, se desarrollará en paralelo en otras trece comunidades autónomas, aunque con calendarios ligeramente distintos en algunas regiones como Castilla-La Mancha y Cataluña.
La lucha contra el fraude académico se ha convertido en un eje central de esta edición. Diversas universidades han decidido implementar sofisticados sistemas de rastreo de redes y frecuencias. El objetivo es impedir la utilización de dispositivos electrónicos y herramientas de Inteligencia Artificial por parte de los aspirantes durante las pruebas.
La Universidad de Murcia ha anunciado la generalización del rastreo de redes en todas sus sedes tras los resultados positivos de las pruebas piloto del año anterior. Adicionalmente, se prohibirá el uso de relojes, gafas o bolígrafos inteligentes. Por su parte, Galicia, que ya emplea detectores desde 2019, continuará con esta medida, según ha confirmado la comisión interuniversitaria regional.
En Cataluña, la Conselleria de Investigación y Universidades llevará a cabo controles aleatorios con detectores de dispositivos electrónicos. Los teléfonos móviles, relojes inteligentes y cualquier otro aparato electrónico deberán permanecer apagados y guardados en las mochilas. La Universidad de Zaragoza también instalará detectores de radiofrecuencias como medida disuasoria, subrayando la constante evolución de las técnicas de copia y la necesidad de reforzar la vigilancia.