Los pronósticos meteorológicos que anunciaban tormentas para el sábado 9 de mayo se cumplieron, con fuertes precipitaciones en Madrid. Sin embargo, el mal tiempo no disuadió a la Real e Ilustre Hermandad de Nuestra Señora del Rocío de Madrid de llevar a cabo su romería anual. Los participantes tuvieron que equiparse con impermeables y paraguas para protegerse de los chubascos intermitentes, lo que generó un aumento inesperado en las ventas de estos artículos en los bazares cercanos a Cascorro.
Cada año, en la fecha designada para esta festividad religiosa y popular, se oficia una misa rociera en el templo de Embajadores, sede de la Real Cofradía. Al finalizar la ceremonia, alrededor del mediodía, se organiza la salida de la carreta que transporta el simpecado, tirada por dos bueyes. Este año, pocos minutos antes de las doce del día, una tromba de agua comenzó a caer, pero los cofrades y curiosos la soportaron con estoicismo. A pesar de que la lluvia parecía amenazar la salida de la carroza, esta se llevó a cabo mientras los cofrades entonaban su repertorio de canciones populares y la banda de flautas y tamboriles protegía sus instrumentos para que pudieran seguir sonando.
Las maniobras más complejas, como la bajada de la carroza a la calle y su posterior enganche a los bueyes, se vieron agravadas por la lluvia. Una decena de cofrades se encargaron de tirar de los varales para superar las escaleras de acceso a la iglesia, siendo recibidos con aplausos por los fieles al lograrlo. El desfile se formó entonces, siguiendo su ruta habitual por la calle de Toledo, Puerta Cerrada y Segovia, en dirección a la Casa de Campo. Se anticipaba que el final de la romería sería complicado debido al terreno encharcado.
El cielo concedió una tregua para el encuentro del Simpecado con los estandartes de la colegiata de San Isidro. La carreta hizo una parada para que los pendones se acercaran, mientras los fieles cantaban. Concluido este rito, los romeros continuaron su descenso por la calle Segovia, nuevamente bajo chubascos intermitentes.
Las romerías del Rocío que se celebran en diversas hermandades por toda España preceden a la gran semana de Rocío de Almonte, que tiene lugar el fin de semana del Domingo de Pentecostés, este año el 24 de mayo. La fecha de esta celebración varía anualmente, ya que depende de la Semana Santa. En ocasiones, en Madrid, coincide con las fiestas de San Isidro, mezclando desfiles profanos y religiosos. Este año, la comparsa de gigantes y cabezudos no tenía previsto bailar por esta zona, y la lluvia habría impedido su participación debido a la fragilidad de las figuras.
La hermandad madrileña tiene su sede en San Millán y San Cayetano desde 1970, donde se venera a la Blanca Paloma durante todo el año. Esta tradición fue iniciada en 1958 por un grupo de onubenses residentes en Madrid. Dos años después, el 11 de octubre de 1960, el obispo de Madrid-Alcalá, Dr. De La Higuera, firmó el Decreto de Constitución Canónica de la Hermandad.




